Somos alma. Y el alma usa el cuerpo humano, como un traje, un vestido o un abrigo. Al principio es nuevo y se lleva cómodamente. Y luego, un día, envejece y es hora de deshacerse de él.
Y así lo hace el alma. Porque el alma es la parte eterna de este cuerpo sentado aquí y todos esos cuerpos sentados allá afuera, porque dentro de ellos estás tú. Ahí está donde estás.
Ahora, nuestros cuerpos son muy importantes. Son como nuestros edificios, nuestros templos. Hacemos lo mejor que podemos para mantenerlos en funcionamiento. Porque lo haríamos por amor a nosotros mismos, por amor a Dios, por amor a nosotros.