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Tiempo TIEMPO

“Estamos viviendo en la eternidad, aquí y ahora” (Paul Twitchell, Eckankar, La Clave de los Mundos Secretos, p. 53)

“Lo más importante es vivir aquí en el presente” (Harold Klemp, A Modern Prophet Answers Key Questions About Life, p. 239)

“El verdadero tiempo es eterno; y todo lo que existe está siempre presente” (Rebazar Tarzs en Stranger by the River, de Paul Twitchell, p. 138)

“El pasado todavía existe; el futuro ya existe” (Rebazar Tarzs en Stranger by the River, de Paul Twitchell, p. 137)

“Soy eterno, por lo tanto, soy libre” (Rebazar Tarzs)

“El pasado, el presente y el futuro son una inseparable unidad” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 2, p. 83)

“Un abismo infinito separa dos momentos cualesquiera del tiempo dentro de este mundo” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 2, p. 109)

“Podemos elevar nuestra conciencia a los planos superiores y ver desde arriba, desde el mastil de un barco, el pasado, el presente y el future, todo en un momento, a través de los ojos del Alma” (The Key to Eckankar, p. 27)



La metáfora del tren

El tren es una buena metáfora del tiempo: Los antiguos griegos consideraban el futuro desde la perspectiva opuesta. Ellos se colocaban en la plataforma del vagón de cola y observaban cómo la estación retrocedía mientras el tren se alejaba. El pasado retrocedía, mientras que el futuro venía por detrás.

Tal vez los antiguos griegos tenían un mejor concepto de Alma cuando opera en los mundos del tiempo y el espacio. A medida que el tren sale de la estación, puedes ver los eventos pasados muy claramente. Están muy cerca y se pueden describir bien. Pero a medida que el tren aumenta la velocidad y la distancia entre el tren y la estación, puedes describir con menos claridad el pasado.

Nuestros registros de la Atlántida y Lemuria son casi inexistentes en la historia de la humanidad. Los eventos están tan lejos en el pasado que no podemos verlos claramente. Tampoco podemos ver lo que va a pasar mañana. Está viniendo por la parte delantera del tren, pero estamos mirando hacia atrás. Así que es muy importante vivir el momento, en ser conscientes de que estamos vivos, y en adquirir experiencia en el ahora, en el presente. Hay que vivir en el presente, donde no hay tiempo.

En los mundos inferiores todo es temporal, inclusive las enseñanzas externas de ECK.


La conciencia del Alma

El Alma siempre vive en el presente. En el Alma no hay dualidad. No distingue entre pasado y futuro, entre vigilia y sueño, etc. En el presente está toda la eternidad. En el presente se trasciende el tiempo. El Alma contempla todo como una unidad. En el Alma todo es la misma cosa. Para el Alma, pasado y futuro son solo aspectos del eterno presente.

En cambio, la mente analítica ve las cosas de forma lineal. Pero la mente sintética, que percibe totalidades, está próxima a la conciencia del Alma.

Realmente el tiempo no existe. Es solo una creación de la mente. Al nivel del Alma todo ocurre simultáneamente. No hay distinción entre pasado y futuro.

En la metáfora del tren, el Alma, con su vision de 360º, se puede elevar por encima del tren y percibir a la vez pasado y futuro como parte del presente.

Las experiencias que tenemos en ECK (sueños, viaje del Alma, ECK-Vidya, Luz y Sonido) no son del pasado ni del futuro. Es del presente, para darte una percepción de ti mismo tal y como eres hoy, el ser espiritual más perfecto que nunca has sido en todas tus vidas.


La sacralidad del momento

El ECK es el camino y la meta. Cada momento es tan importante como la meta. La sacralidad del momento es el “aquí y ahora”.

"En el corazón de la vida de ECK reside la convicción de que el ECK es el camino y la meta. Por lo tanto, ya sea el camino largo o corto, y cualquier esquina ciega que tenga, cada momento es tan importante como la meta. Es sólo porque vivir como el Mahanta que morir es ganar. En términos prácticos, esto significa que cada momento es conocido por su valor infinito, no por lo que le precede o le sigue, sino porque es el momento de la comunicación con Dios, en el que la eternidad es una realidad presente cuando uno sostiene y posee la total plenitud de la vida en un momento, aquí y ahora, el pasado, presente y futuro" (The Shariyat-Ki-Sugmad, Libros 1 y 2, p. 363).

"Nunca hemos estado más vivos que en este momento. ¿Momentos pasados? Ahora son solo recuerdos, puesto que esos momentos ya no son reales. Pueden dejar residuos (karma) para ser trabajados más tarde. Por otro lado, nuestras expectativas de algún futuro evento pueden dejarnos alegres, indiferentes e incluso temerosos. Los momentos pasados y futuros juegan con nuestras emociones, aunque no son reales. Como la niebla, los momentos pasados y futuros tienen poca sustancia; aparecen y se desaparecen" (Harold Klemp, The Mystic World, Dic. 2016, p. 1).


Más allá de la linea del tiempo

(Harold Klemp, How the Inner Master Works, pp. 166-8)

"Los sueños pueden a veces predecir el futuro.

"La gente se pregunta: ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede el futuro suceder de esta manera?

"Aunque parece ser un concepto sorprendente, no lo es. Realmente no hay un pasado separado, ni un presente separado, ni un futuro separado. Hablamos de ellos como tales: miramos las vidas pasadas que hemos pasado en algún otro momento, hablamos de cosas diferentes que hemos experimentado en el pasado. Pero el pasado, el presente y el futuro son realmente uno.

"Sólo vemos las cosas secuencialmente porque la mente está construida para ver las cosas de forma lineal, a lo largo de una línea recta.

"Pero las personas que tienen un talento particular para soñar o profetizar pueden salir de esta Línea del Tiempo. Pueden situarse por encima de ella en el cuerpo del Alma. Y pueden ver el pasado, el presente y el futuro, todo en el momento presente porque están por encima del tiempo y el espacio".


La aceleración del tiempo

(Harold Klemp, Ask the Master, libro 2, p. 271)

"¿Ha habido una aceleración en el tiempo? Me encuentro preguntándole a mi esposa: '¿Hicimos esto ayer o lo hicimos el año pasado?'.

"El karma en la situación mundial se ha acelerado, pero cuando entras en un cierto estado de conciencia, el pasado y el futuro no tienen sentido. Pero el momento sí lo tiene. A veces no sabrás si algo que viste estaba en el interior o en el exterior. No eres capaz de hacer una distinción entre los muros que separan el físico del estado de sueño, o el presente del pasado o el futuro. Estás viviendo en la conciencia del Alma.

"Te irías por un fin de semana, lavarías los platos antes de irte y toda tu mente estaría ocupada con coger el avión y de lo que pasará en la reunión. Pasas todo el fin de semana, y el Lunes por la mañana te encuentras de nuevo en el fregadero, lavando platos. Y parece como si hubieras estado lavando platos siempre. Porque ese momento en el que estás lavando platos, sucede en toda la eternidad y transciende las fronteras del tiempo. Estás viviendo el momento, en una conciencia espiritual".



Adenda

Tiempo objetivo y tiempo subjetivo

El tiempo tiene dos aspectos: el objetivo y el subjetivo. Estos dos aspectos del tiempo están ligados a los dos modos de conciencia: el modo analítico (lineal, particular, cuantitativo, superficial) y el modo sintético (global, general, cualitativo, profundo).

Cuando estamos en modo analítico el tiempo lo percibimos linealmente. Y cuando estamos en modo sintético, el tiempo lo percibimos como una totalidad.

Cuando estamos relajados, sin pensar, solo percibiendo, o cuando estamos totalmente absorbidos por algo, el tiempo lo percibimos expandido, dilatado. El tiempo parece pasar despacio, ralentizado.

Cuando estámos preocupados o cuando estamos ocupados con pensamientos enfocados en algo concreto, el tiempo lo percibimos comprimido. El tiempo parece pasar deprisa, acelerado.

El tiempo exterior transcurre de manera lineal, mecánica, fija y previsible, siguiendo un ritmo constante. En cambio, el tiempo interior está ligado a las novedades. Cuando percibimos novedades, el tiempo subjetivo y la consciencia se expanden (el tiempo parece transcurrir más lentamente). Cuando todo transcurre de manera rutinaria, con pocas novedades o ninguna, la conciencia y el tiempo subjetivo se comprimen (el tiempo parece transcurrir más deprisa).

Los niños perciben el tiempo expandido porque para ellos todo es novedad; un día es una eternidad. Los primeros años de nuestra vida transcurren lentamente porque todo es novedad. A medida que nos hacemos mayores, el tiempo parece pasar más deprisa, porque apenas hay novedades; un día pasa volando. Y a medida que nos aproximamos a la vejez, el tiempo se acelera.

Cuando visitamos un país extranjero por primera vez, todo es novedad y el tiempo subjetivo se expande. Cuando estamos en peligro, el tiempo interno también se expande.

Einstein utilizó el tiempo subjetivo como metáfora de su teoría de la relatividad: “Una hora sentado con una chica guapa en un banco del parque pasa como un minuto, pero un minuto sentado sobre una estufa caliente parece una hora”.

Cuenta Paul Twitchell en el libro de Patty Simpson Paulji, a Memoir (p. 193) que escribió The Tiger's Fang en tres días, pero que tenía la sensación de que habían pasado sólo unas pocas horas.

“¿Escribiste el libro entero en tres días?”

“Sí. Eso es lo que pasa cuando estás en otros mundos. Sé que debía levantarme y cuidar de algunas necesidades del cuerpo, pero mi conciencia nunca prestó atención a esa parte, así que no sé que estaba haciendo mi cuerpo mientras estaba trabajando en mi libro”.


Novedades y la conciencia del Alma

El Alma no piensa, solo percibe. En el Alma no hay tiempo. Todo ocurre al mismo tiempo. Y todo lo que percibe es siempre nuevo. La creatividad es infinita pues percibe las relaciones profundas entre todas las cosas.

Para liberarnos del tiempo lineal, debemos vivir en el presente, donde no hay tiempo, solo percepción, que es la conciencia del Alma.

Las novedades estimulan la percepción y nos acercan a la conciencia del Alma, pues el Alma no piensa, solo percibe. La ausencia de novedades hace que la mente quede atrapada en los hechos del pasado.


Cambios y novedades

Un cambio es relativo al momento anterior, pero puede haber sucedido anteriormente. Una novedad es algo que no ha sucedido anteriormente, es decir, es un cambio absoluto.

Percibimos el tiempo porque hay cambios, relativos o absolutos. Cuantos más cambios ocurran, mayor es el tiempo subjetivo, que se expande, se llena de contenidos. Si no hay cambios, desaparece la percepción del tiempo.

En contemplación, con los ojos cerrados, si nos dejamos arrastrar por los pensamientos, el tiempo interior se comprime.

Cuando ocurre una novedad, la mente humana trata de relacionarla con algo conocido, trata de categorizarla, como un caso particular de una categoría. Una novedad que no se puede categorizar es una fuente de inquietud.

Una novedad categorizada implica un aumento de la conectividad con los contenidos de la mente. La conectidad implica conciencia, orden y creatividad. La conectividad es lo opuesto a la entropía, que es el grado de desorden, descomposición, desconectividad y uniformidad.

Todo parece indicar que, en la evolución de la humanidad, los cambios han aumentado exponencialmente. En un mismo periodo de tiempo, los cambios han ido aumentando con el transcurrir del tiempo y, por lo tanto, la percepción del tiempo subjetivo. Llegará un momento en que el tiempo subjetivo se colapsará, pues todo lo que ocurra será novedad.

También en la evolución de la humanidad ha habido una progresión acelerada de la conectividad. El mundo de hoy está hiperconectado gracias a Internet. Personas y contenidos de información se conectan en todo el mundo, independientemente de la distancia física. El ECK, que lo conecta todo, está evolucionando a través de nosotros.

La conectividad está ligada a los arquetipos o dimensiones de la conciencia, que son las categorías fundamentales que relacionan todas las cosas. Pero tras estas categorías está la categoría esencial, que es el ECK, que conecta todas las cosas en todos los niveles y en todos los planos. Desde el punto de vista del ECK, nada es novedad porque todas las cosas son manifestaciones del ECK y porque todo existe ya. Se puede decir entonces que “todo es la misma cosa”: el ECK.

La conclusión es que tenemos que provocar novedades en nuestra vida. Cambiar de hábitos para hacer que el tiempo subjetivo se expanda, nuestra conciencia aumente y evitemos en lo posible la mecanicidad.

“Cada nueva experiencia, cada nueva situación en la vida, amplía la visión del chela y le produce una transformación sutil dentro de él” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 2, p. 91).


Cero = Infinito

El cero simboliza el ahora, el no tiempo, el instante, el presente. El infinito es la totalidad del tiempo, la eternidad. Son conceptos equivalentes. Ocurre lo mismo con la conciencia total y la conciencia del vacío.


La Aceleración del tiempo. Una teoría alternativa

Una teoría más simple para explicar la aceleración del tiempo es la siguiente, que trata de la relación entre la mente y el Alma, entre pensar y percibir.

Sabemos que la mente emite pensamientos. Cuando lo hace es porque el Alma imagina, porque no se puede pensar sin imaginar. Cuándo piensas estás usando la capacidad imaginativa del Alma. El Alma, por su parte, no piensa, solo percibe. Cuando percibimos, lo que percibimos es imaginación inducida y hay identidad entre lo que imaginamos y lo que percibimos.

Los pensamientos son la conciencia analítica y están ligados principalmente al hemisferio izquierdo (HI) del cerebro. Las percepciones son la conciencia sintética y están ligadas principalmente al hemisferio derecho (HD). Por lo tanto, el HD está ligado, de alguna manera, al Alma porque el Alma solo percibe totalidades. Normalmente pensamos y percibimos en una dualidad continua HI-HD, mente-Alma o pensamiento-percepción.

Cuando solo pensamos, estamos consumiendo energía nerviosa y nos aleja de nuestro verdadero ser, que es el Alma, y percibimos el tiempo acelerado. En general, a mayor actividad mental, mayor compresión del tiempo subjetivo.

Cuándo solo percibimos, la mente se para, se aquieta, deja de emitir pensamientos, el tiempo se para, incluso nos relaja físicamente. En general, a mayor percepción, mayor expansión del tiempo subjetivo.

En contemplacion, cuando cantamos el HU, la mente se resiste a "callarse" y frena nuestra experiencia de percepción de la Luz y el Sonido.

Sabemos que la mente y el Alma están conectadas por la mente etérica, donde reside el subconsciente. El subconsciente trata de armonizar y comunicar la mente consciente de los pensamientos con las intuiciones del Alma.

La mente subconsciente siempre está activa (incluso cuando dormimos) y trata de ordenar, clasificar, reestructurar las experiencias recibidas, buscando siempre la máxima coherencia y economía.

Como consecuencia de la mayor complejidad de la vida moderna y el bombardeo de informaciones y estímulos, la mente subconsciente tiene que trabajar más para asimilar esas experiencias nuevas. Al trabajar más, eso implica menor poder perceptivo y, por lo tanto, el tiempo subjetivo se comprime.

Conclusión: El tiempo parece acelerarse porque el subconsciente está cada vez más activo y, por lo tanto, limitando nuestra capacidad de percepción.


Un salto temporal de 300 años

Sucedió en el monasterio de San Salvador de Leyre (Navarra). San Virila (870-950) fue un monje nacido en las inmediaciones del monasterio, del que llegó a ser abad. El abad estaba muy preocupado por el tema del más allá y sobre la naturaleza de la eternidad. Un día primaveral se internó en el bosque cercano al monasterio con estas meditaciones. Entonces apareció un ruiseñor, que con sus trinos llamaron su atención y le llevaron hasta una fuente. Allí, prendado del canto del pájaro, se durmió.

Cuando despiertó, le pareció que se había quedado dormido solo unos minutos. Todo su entorno parecía diferente. No encuentraba el camino de vuelta. Por fin encuentra el monasterio, pero cambiado: es más grande y con nuevas dependencias. Al llegar nadie le reconoce ni él reconoce a ningún monje. Tras identificarse, buscan en el archivo del cenobio y encuentran un abad Virila, que se perdió en el bosque, pero hace... ¡300 años!.

Es entonces el monasterio una revolución por el milagro acaecido, y en pleno Te Deum de acción de gracias se abre la bóveda de la iglesia y se oye la voz de Dios: “Virila, tu has estado 300 años oyendo el canto de un ruiseñor y te ha parecido un instante. Los goces de la eternidad son mucho más perfectos…”. Un ruiseñor entra entonces por la puerta de la iglesia con un anillo abacial en el pico, y lo coloca en el dedo del abad, que lo fue hasta que Dios lo llamó a comprobar la gloria eterna.

El Abad San Virila no es un personaje legendario. Su figura histórica esta perfectamente documentada en el Libro Gótico de San Juan de la Peña (folio 71).