“El asiento del alma en el estado despierto” (Harold Klemp)
“El Castillo Central” (Taoismo)
“El Ojo de Shiva” (Hinduismo)
Fisiología
El Tercer Ojo corresponde físicamente con la glandula pineal. Es una pequeña glándula endocrina que se encuentra en el centro del cerebro, protegida entre los dos hemisferios cerebrales. Se considera un misterioso epicentro de la anatomía humana.
Tiene forma de piña (de ahí su nombre).
Tiene el tamaño de un garbanzo: entre 5 y 9 mms. de tamaño.
Está a un par de centímetros por encima del entrecejo y a mitad de camino entre la frente y la nuca.
Produce una hormona muy importante que es la melatonina. Se activa ante la carencia de luz segregando melatonina. La melatonina regula los ciclos de vigilia y sueño, debido a la sensibilidad a la luz. Cuando la luz se apaga, la glándula se activa y empieza a segregar melatonina, induciendo al sueño. La melatonina funciona como antioxidante y tiene propiedades anticancerígenas y de antienvejecimiento.
Controla todas las otras glándulas del cuerpo mediante un neurotransmisor llamado DMT (Dimetiltriptamina), que es el psicodélico más potente que se conoce.
Filosofía
René Descartes, en su obra “Treatise of man”, no describió al hombre, sino una especie conceptual del hombre, una criatura creada por Dios, que consistía de dos ingredientes, un cuerpo y un alma. Descartes afirmaba que la glándula pineal conectaba el cuerpo con el alma.
Psicología profunda
El Tercer Ojo es el Centro del hombre. El universo entero está dentro de él.
Es la puerta que se abre hacia dentro, que calma la mente (por autopercepción) y que nos conecta con el Espíritu, el Tao, el Unus Mundus alquímico, la conciencia pura, la autoconciencia, la esencia de todo lo que existe por sí mismo.
Se experimenta como liberación (libre de opuestos), como conciencia pura (unificada) y como inteligencia creativa.
Es la clave de los mundos secretos, el punto donde se trasciende el espacio y el tiempo.
Es la puerta hacia el autoconocimiento y el conocimiento supremo.
Antiguo Egipto
Los antiguos egipcios ya sabían de donde viene la representación del ojo de la conciencia y la glándula que despierta la visión de la conciencia.
La referencia a la glándula pineal como objeto de adoración puede verse claramente en objetos del antiguo Egipto (se representa por una especie de piña, por su extraordinario parecido).
Taoismo
Según el tratado Taoísta “El Secreto de la Flor de Oro”, la unidad de la conciencia se puede lograr mediante la concentración en el punto situado exactamente entre los dos ojos. Este punto se denomina “Castillo Central” o “Palacio de Oro” en el Taoismo y “Tercer ojo” en la filosofía oriental. Los dos ojos simbolizan los dos modos de conciencia o principios universales: el yin (femenino, intuitivo, sintético) y el yang (masculino, racional, analítico). En ese Tercer Ojo la conciencia unificada se manifiesta como “luz blanca”, el mismo color que el Rebis alquímico [ver Adenda].
La denominación “Flor de Oro” hace referencia a dos signos (Gin y Hua), que puestos uno encima de otro forman la palabra “luz”, que es la referencia metafórica de la conciencia.
Según este tratado Taoista, el Castillo Central hay que fortalecerlo y defenderlo, pues es el lugar más importante del hombre. Es su refugio interior, el punto de comunicación con su alma y el puente hacia el Espíritu. El alma es una “chispa” o parte del Espíritu. Es la raíz de la conciencia. La experiencia nos hace co-creadores en lugar de seres pasivos de la creación.
El secreto es “hacer girar la luz”, que parece indicar el proceso de mirar desde fuera hacia dentro, para disolver la oscuridad y conectar con el alma. A veces se ve una imagen brillante denominada “mandala” en el budismo tibetano y que, según los taoistas, es la manifestación o reflejo de la Luz o esencia original.
En el año 2007, ocho europeos fueron entrenados en las técnicas de meditación de “El Secreto de la Flor de Oro”. Seis de los ocho vieron un mandala y fueron capaces de dibujarlo. Los resultados se publicaron en una revista [Wang, 2008].
“El Secreto de la Flor de Oro” fue traducido al alemán en 1928 por Richard Wilhelm, el mismo que tradujo el I Ching. Wilhelm era amigo e Jung, y leyó su traducción. Existe traducción al español, que contiene el texto original, junto con una introducción de Jung y comentarios de Wilhelm. Thomas Cleary realizó una nueva traducción del texto original al inglés. Hay diferencias significativas entre ambas traducciones. La de Wilhelm es más poética, e intuitiva. La de Cleary es más literal y racional. Cleary critica en varias oportunidades la traducción de Wilhelm.
Hinduismo
En el hinduismo el Tercer Ojo se le llama “El Ojo de Shiva”, que tiene el poder de unificar el tiempo, el poder contemplar a la vez el pasado, el presente y el futuro. Shiva es uno de los Dioses de la trinidad hindú (el Dios destructor), junto con Brahma (el Dios creador) y Vishnú (el Dios conservador). Se afirma que una mirada de Shiva con su Tercer Ojo reduce todo a cenizas, destruyendo así toda manifestación.
El Tercer Ojo corresponde al sexto chakra (Ajna). Hay siete chakras o centro energéticos en el cuerpo. La palabra “chakra” significa “rueda” en sánscrito. Cuando el sexto chakra se ilumina, despierta también al séptimo chakra (el loto de los mil pétalos), localizado en la coronilla, la puerta que conecta con el Espíritu.
Cristianismo
Jesucristo, sin lugar a dudas, se refería a este Tercer Ojo cuando decía que “La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz” (Mateo 6:22). Es decir, el Tercer Ojo es la conciencia que ilumina.
En la iconografía del cristianismo la glándula pineal se observa en el mismísimo Vaticano y en el cetro del Papa.
Adenda
El Rebis alquímico
La alquimia hace referencia al Rebis (o Res-bis, la “cosa doble”), un ser mitológico hermafrodita que simboliza la unión de los opuestos complementarios:
Es el Andrógino, la unión de Cielo y Tierra. Simboliza la unidad indisoluble de los opuestos complementarios, la unión de los principios masculino y femenino presentes en todas las cosas.
Es la unión o boda alquímica simbolizada por el Rey y la Reina.
Es un ser primordial Andrógino del que derivan todos los demás seres. Simboliza el espíritu perfecto. Dios creó en un principio a Rebis a su imagen y semejanza, no dual y muy poderoso. Es el ser que era Adán antes de que de él Dios formase a Eva.
Es el resultado de la primera decocción de espíritu y cuerpo, de lo masculino y femenino, de cuerpo soluble y disolvente.
Representa el equilibrio y la coexistencia de las fuerzas opuestas complementarias que operan en el Centro del ser, los dos aspectos de una sola y misma unidad, plenitud y totalidad.
Es la unión de una sustancia fija (Azufre) y una volátil (Mercurio).
Es una materia blanca, un Mercurio equilibrado con Azufre.
Es la vía para obtener la piedra filosofal, la materia prima capaz de transmutar el plomo en oro.
Simboliza el conocimiento supremo y la conciencia superior.
Conduce al Unus Mundus, el mundo unificado no-dual.
Bibliografía
Fulcanelli. El misterio de las catedrales. Plaza & Janés, 1994.
Griso, Pierre. Tratado de la flor de oro del Uno Supremo. Olañeta editores, 2008.
Jung, Carl Gustav (comentarios) y Wilhelm, Richard (traductor). El secreto de la flor de oro. Un libro de la vida chino. Paidós Ibérica, 2009 (traducción al español del alemán).
Rampa, Lobsang. El Tercer Ojo. Ediciones Destino, 2001.
Twitchell, Paul. Eckankar. La Clave de los Mundos Secretos. IWP Publishing, 1977.
Twitchell, Paul. The Shariyat-Ki-Sugmad. IWP Publishing, 1982 (la “Biblia” de Eckankar, en inglés).
Wang, Tingjun. Study of “The Secret of Golden Flower”. Internal alchemy practice. Contemporary Academic Research, Enero 2008.
Wilhelm, Richard (traductor). El secreto de la flor de oro. Edaf, 1995 (traducción directa del chino al español).