La Conspiración de la Reencarnación
LA CONSPIRACIÓN DE LA REENCARNACIÓN
“La creencia en la reencarnación es absolutamente incompatible con la fe en la resurrección” (Iglesia Católica)
La muerte y la Iglesia Católica
Según la Iglesia Católica, cuando una persona muere, se acabó todo. Una vida, una vez y luego cielo o infierno. Los muertos permanecen en sus tumbas inconscientes o dormidos hasta el día del juicio final, en el que saldrán de sus tumbas con sus cuerpos físicos resucitados. No reconoce la inmutable y universal Ley del Karma que arrastra al alma de los fallecidos de vuelta a la tierra.
Un emperador romano: Justiniano
La reencarnación no forma parte de las creencias del cristianismo. Sin embargo, la reencarnación formaba parte de las creencias de los primeros cristianos y también de la corriente gnóstica del cristianismo.
Parece difícil de creer, pero quién eliminó la creencia en la reencarnación fue un emperador romano: Justiniano.
En el año 325 DC, el emperador romano Constantino convocó el Concilio de Nicea. Constantino ofreció favorecer a los cristianos si las diferentes facciones cristianas existentes resolvían sus diferencias y acordaban un credo único. Acordaron (entre otras cosas) eliminar toda referencia a la reencarnación, corrigiendo la Biblia en todas las creencias en conflicto con el nuevo credo. Sin embargo algunos cristianos continuaron creyendo en la reencarnación.
En el año 553 DC el emperador romano Justiniano convocó un concilio en Constantinopla (actual Estambul) -al parecer influido por su esposa Teodora- con el único propósito de condenar las enseñanzas de Orígenes sobre la doctrina de la reencarnación. Los motivos de Justiniano no solo eran religiosos, sino también políticos, pues creía qué la creencia en la reencarnación socavaba su poder terrenal.
Orígenes de Alejandría (185 - 254 DC) era considerado el más respetado y amado Padre de la Iglesia Cristiana. Sostenía que el alma inmortal reencarna para su progresiva educación y perfección. Orígenes es considerado uno de los pilares de la teología cristiana, junto con San Agustín y Santo Tomás de Aquino.
El emperador invitó al Papa Virgilio al Concilio, pero éste se opuso fuertemente, refugiándose en una iglesia de Constantinopla, temeroso de la ira del emperador. El Papa tampoco envío ningún representante al Concilio.
En el Concilio se declaró herejía la doctrina de la reencarnación. La iglesia de Roma destruyó todos los escritos que defendían está doctrina. La doctrina de la reencarnación se sustituyó por la resurrección tras un supuesto "juicio final".
El Concilio fue presidido por Eutiquio, aspirante al patriarcado de Constantinopla, obviamente sujeto a Justiniano, que contó con la asistencia de 165 obispos. Esta reunión no fue realmente un Concilio, sino una mera sesión de obispos sin la presencia del Papa.
El Papa Virgilio jamás aceptó que la doctrina de la reencarnación fuera proscrita del credo cristiano.
A principios de siglo XIII los cátaros -una secta de cristianos que creían en la reencarnación- florecieron en Italia y en el sur de Francia. El Papa lanzó una cruzada para detener "semejante herejía" y los eliminó a todos.
Desde entonces la noción de reencarnación ha desaparecido del pensamiento cristiano hasta el día de hoy. La Iglesia se esfuerza en desacreditar la reencarnación para no perder poder y crear miedo en sus seguidores sobre la base de una única vida y la amenaza de la condenación eterna.
Hoy día la reencarnación ha renacido con fuerza. Un gran porcentaje de cristianos creen en la reencarnación. No creen que los muertos permanecen inconscientes en sus tumbas hasta el día del juicio.
Por mucho que Roma se oponga a un concepto que considera herético, lo cierto es que la creencia en la reencarnación está cada vez más extendida en Occidente, por varias razones:
Por la influencia de las religiones orientales. La mayoría de las religiones orientales creen en la reencarnación.
Por la emergencia de un nuevo paradigma en ciencia: la ciencia basada en la conciencia y no en la materia. La conciencia como fundamento de la ciencia.
Por ser la única explicación posible a los casos en que el sujeto sometido a psicoterapia relata experiencias de vidas pasadas. El médico-psiquiatra Brian Weiss fue el pionero en el tema de la terapia de vidas pasadas. En España destaca el médico Juan José López Martínez.
Roma y la iglesia cristiana
Constantino es considerado el gran impulsor de la iglesia cristiana, y para algunos su verdadero “creador”:
En el año 312, en la batalla de Puente Milvio, se le apareció una gran cruz rodeada de la frase "In hoc signo vinces" (con este signo vencerás).
En el año 313 promulgó el Edicto de Milán, que despenalizó la práctica del cristianismo, devolviendose las propiedades confiscadas a la iglesia.
En el año 325 convocó el concilio de Nicea, en el que de establecieron las bases de la religión cristiana. En este concilio se adoptó la cruz como símbolo oficial del cristianismo.
En el año 380 el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio romano, con el Edicto de Tesalónica del emperador Teodisio.