ECK
 Menú Principal
 Artículos
 Reencarnación
 Jesucristo


JESUCRISTO

“Jesús fue divino, pero no Dios” (Harold Klemp, Autobiografía de un Profeta Moderno, p. 38)

✲ Jesucristo no fue Dios.
Jesucristo fue divino, pero no fue Dios. Toda alma tiene su origen en Dios, el Creador. La diferencia entre la gente es simplemente el grado en que realiza el estado de Dios dentro de ellos. Jesús fue un profeta de Dios, como Noé, Abraham, Moisés y Mahoma.

✲ Jesucristo fue crucificado.
El tema de la crucifixion se remonta a las leyendas de los hindúes, persas, griegos, mexicanos, los druidas celtas y otros. Krisna (India), Mitra (Persia), Prometeo y Quetzalcoalt (México) fueron antiguos santos que murieron crucificados. Por lo tanto, el cristianismo no inventó el concepto de un Salvador crucificado.

✲ Reencarnación.
Jesús fue un estudiante de los esenios, como también Juan el Bautista. Los esenios conocían y creían en la rencarnación, como Jesús y sus discípulos. La reencarnación fue enseñada por Zadok, el Maestro de ECK en la época de Cristo, que sirvió entre los esenios. Enseñaba: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que Elías, el profeta del Antiguo Testamento, había vuelto, ellos entendieron que Elías había vuelto como Juan el Bautista.

✲ Enseñanzas.
Jesús trajo al pueblo de Palestina una version sintetizada de las enseñanzas de ECK. Jesús era consciente de la Luz y el Sonido de Dios. Halaba del “agua viviente” (el ECK).

✲ Viaje a la India y al Tibet.
Jesús tuvo 18 años de silencio, desde los 12 hasta los 30 años de edad. En esos años viajó al norte de la India y al Tibet. En Asia Central, entre los musulmanes, es conocido que Jesús pasó sus primeros años en Cachemira, una región ubicada entre India, Pakistán y China.

En Eckankar se sabe que Jesús visitó el Monasterio de Katsupari, donde el abad Fubbi Quantz estaba a cargo, en aquella época en cuerpo físico. Jesús estudió bajo la guía del abad. Jesús, el hombre, se llenó con el Espíritu Santo y se convirtió en Cristo.

Cuando Jesucristo abandonó el teatro terrenal, la Luz y el Sonido de Dios dejaron de ser fuerzas vivas y fueron sustituidos por fe, creencia y sentimiento. Estas cualidades, aunque son buenos comienzos en el camino hacia Dios, nunca conducen a Dios.