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| Mente vs Alma | |
| Pensar vs Imaginar. Existir vs Ser |
| ✲ | La famosa frase de Descartes.
“Pienso, luego existo” o “Cogito ergo sum” en latín, es una famosa frase del filósofo y matemático francés René Descartes (1596-1650) acuñada en su libro “El Discurso del Método”, publicado en el año 1637 en Leiden, Holanda. |
| ✲ | El pensamiento de Descartes.
La frase de Descartes resume su proceso intelectual y filosófico:
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| ✲ | Principios y demostración.
Es evidente que para edificar todo conocimiento debe haber unos principios, que no pueden ser demostrables, porque si hubiera que demostrarlos habría que fundamentarlos en otros principios, y así sucesivamente en un proceso recursivo infinito. Este tema ya fue abordado por Aristóteles en el Libro IV de Metafísica. Aristóteles critica a quienes piden demostración de todas las cosas, pues eso conduce a un proceso sin fin. Demostrar todo implicaría dudar del lenguaje y del pensamiento mismo. |
| ✲ | Pensar vs. Imaginar.
"Una imaginación que se desarrolla según las líneas espirituales es, con mucho, de una naturaleza más elevada y fina que cualquier cosa que la mente pueda producir. Mientras que la mente, en el mejor de los casos, es como una herramienta quirúrgica, la imaginación es como el soplo de Dios: capaz de tocar la corona del cielo mientras se encuentra en la más afligida de las condiciones humanas." (Harold Klemp, La Palabra Viva, libro 2, cap. 21, p. 125) “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación engloba al mundo entero.” (Einstein) La imaginación es una facultad del Alma, un regalo del Sugmad para cada uno de nosotros. Como el Alma está en todos los planos, la imaginación también lo está. Como el Alma no tiene límites, tampoco tiene límites la imaginación. Para el chela de ECK, frases como "no se puede" o "es imposible" carecen de sentido. Con el infinito poder de la imaginación creativa todo es posible. La imaginación es el lenguaje del Alma. Es un lenguaje de imágenes, sintético, al contrario que los lenguajes naturales o artificiales, que son lineales y basados en caracteres y palabras. El lenguaje del Alma es un lenguaje de imágenes vivas, porque el Alma es vida. Es un lenguaje totalmente flexible porque no tiene gramática, donde todo está relacionado con todo, porque en los planos superiores no hay leyes. Es un lenguaje universal, un lenguaje de todas las posibilidades, porque no tiene restricciones. El Alma nunca cambia, pero tiene un estado de conciencia. Todo lo posible e imaginable ya existe en el plano del Alma. En el plano del Alma, todo existe en un infinito y eterno ahora; todas las situaciones son estáticas y coexistentes. El proceso creativo es realmente un nombre poco apropiado porque la creación ha terminado y todo lo que hacemos es manifestar lo que ya existe. Un principio simple del ECK es que donde diriges la atención, ahí estás tú, ahí está tu Alma y tu imaginación. El pensamiento se realiza mediante la facultad de la imaginación. No se puede pensar sin imaginar, pero se puede imaginar sin pensar. El hombre no piensa en palabras, sino en imágenes. El conocimiento es importante, pero ata a la imaginación. La imaginación es libertad. Todo lo que imaginamos es real. Si no fuera real, no podríamos imaginarlo. La imaginación es la verdadera realidad. El amor es lo que hace posible toda aventura en las regiones invisibles de Dios. El amor es el motor y la imaginación es la dirección que tomamos. Somos los creadores de nuestro propio mundo. Construimos nuestra vida día a día mediante la imaginación, consciente o inconscientemente. Mediante la imaginación creativa podemos crear el mundo que deseemos. Primero imaginamos y luego actuamos, de una manera casi automática, impulsados por lo que hemos imaginado. Primero viene la acción interna (la imaginación) y luego la externa, aunque hay acciones automáticas, que no se elaboran internamente. Nuestra vida está regida por la imaginación. Somos lo que imaginamos que somos. Percibimos el mundo por los sentidos, pero construimos nuestro propio mundo interno mediante la imaginación. Con la imaginación conectamos con el pasado que fue (o que pudo ser) y con los futuros posibles. |
| ✲ | Mente vs Alma.
Descartes buscó la verdad en el razonamiento, dudando de todo. Pero la verdad no está en la mente, sino en el nivel superior, el Alma. El Alma está por encima de la mente, por lo que tiene control sobre ella. La mente es solo un instrumento del Alma. Todo lo que imaginamos tiende a realizarse porque proviene de un plano superior y se manifiesta en los planos inferiores. El Alma es activa. La mente es reactiva. El Alma es creativa. La mente no es creativa ni tiene iniciativa. Es el Alma la que activa la mente, aunque la mente puede actuar de manera automática por patrones adquiridos. La característica animadora de un ser vivo no es la mente, sino el Alma. La mente, en realidad, es una máquina, debido a que no tiene ningún poder para pensar por sí misma. La mayoría de las personas son esclavos de los hábitos mentales establecidos como surcos, y pasados de una generación a otra. El Alma, por sí sola, puede lograr el conocimiento de la sabiduría divina. La mente, por sí misma, no puede hacerlo porque no tiene tal facultad. La maraña de pensamientos que entran en la mente de una persona son solo el reflejo de la naturaleza de Kal, que persigue que el Alma siga encarcelada en el cuerpo. |
| ✲ | Ser vs. existir en filosofía.
"Ser" y "existir" son términos filosóficos fundamentales, que han estado sujetos a diferentes interpretaciones a lo largo de la historia. Se considera que "Ser" es el más general o universal de los términos filosóficos, pues alude a la realidad radical o trascendente. El Ser es lo que queda tras eliminar todas las características individuales superficiales. El Ser es inmutable, eterno, absoluto, inmaterial y sin forma. Lo contrario del Ser es la nada. Heidegger, considerado el más importante filósofo del siglo XX, merece una mención aparte en el tema de la dualidad ser-existir:
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| ✲ | Ser vs. existir en Eckankar.
En Eckankar, se aclara la diferencia entre ser y existir. Lo primero es el Ser, el Alma como entidad individual, y luego sus posibles manifestaciones en los mundos inferiores. El Alma es independiente de sus posibles manifestaciones. El Ser, el Alma, no piensa, imagina. La imaginación es la verdadera realidad. Cuando el Alma percibe, está realmente imaginando, pero es una imaginación inducida. El cerebro no distingue entre lo real (externo) y lo imaginado (interno). Existir es la manifestación del Ser, del Alma. Pensar implica existir. Imaginar implica ser. Así que la frase de Descartes es correcta, pero habría que ampliarla: "Pienso, luego existo; imagino, luego soy". Cuando una persona muere, se dice que "ha dejado de existir", pero no ha dejado de ser. Lo que ha dejado de existir es el cuerpo. El Alma sigue viviendo. Decir que "Dios existe" es incorrecto. Dios "es". La palabra "existir" (del latín "ex", fuera, e "istere", estar) significa "estar fuera", es decir, manifestado. Dios no puede estar fuera de sí mismo. Lo mismo ocurre con el Alma. El Alma no existe, el Alma "es". |
| ✲ | La Mathesis Universalis, de Descartes.
“Para alcanzar la verdad es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas recibidas y reconstruir de nuevo, y desde los cimientos, todo nuestro sistema de conocimientos." (Descartes) “Gestiona los problemas; no aceptes nada como un artículo de fe, busca las ideas claras y distintas, confía en tí mismo.” (Descartes) “La sabiduría consiste en la investigación de las primeras causas o principios” (Descartes) René Descartes −filósofo, científico y matemático− es considerado una de las grandes figuras del pensamiento occidental. Fue el fundador de la filosofía racionalista moderna al basarse en el concepto de “sujeto pensante”, en el que la razón pasa a ser el criterio último de la verdad. Descartes era consciente de que existía un contraste entre la matemática y la filosofía. El campo filosófico era incierto, difuso, opinable, controvertido. En cambio, en la matemática había certeza y unanimidad plena. Por ello, Descartes se propuso reconstruir todo el edificio del saber siguiendo un método análogo al de la matemática, es decir, aplicar el método deductivo y racional. Esta matemática universal (Mathesis Universalis) permitiría abordar el estudio de la realidad de una manera mucho más sólida y fundamentada, y permitiría crear una verdadera ciencia universal. La palabra “mathesis” significa enseñanza, estudio, ciencia, conocimiento. De su raíz procede el término “matemática”. Para Descartes, Mathesis Universalis es una hipotética ciencia universal fundamento de todas las ciencias particulares. En su obra inconclusa "Regulae ad directionem ingenii" (Reglas para la Dirección de la Mente), Descartes afirma haber descubierto un método universal, un método aplicable a todas las ciencias, el método de la certeza y la razón matemática, el método con el que se puede construir la verdadera ciencia, la ciencia única, la ciencia universal, la Mathesis Universalis. Descartes intentaba “poner orden” en la diversidad de conocimientos particulares que él mismo poseía en matemáticas, filosofía, física, teología, etc. Entonces intuyó la ”ciencia admirable” que pondría remedio a esta situación. Durante sus numerosos viajes, Descartes fue madurando su idea de la ciencia verdadera o universal y de su método para elaborarla. Pero fue el 10 de Noviembre de 1619 (con 23 años), estando enfermo y postrado en cama, cuando parece ser que alcanzó plena y definitiva consciencia de un nuevo método, algo que perseguía desde hacía mucho tiempo. Entonces tuvo la convicción de que todo conocimiento podría reunirse en una sola ciencia universal, capaz de resolver de manera general toda clase de problemas y de fundamentar, no solo la ciencia, sino también la filosofía. Un método racionalista para alcanzar el conocimiento y la verdad a partir de unos principios o conceptos primarios. |
| ✲ | Discurso del Método.
“El orden de nuestros pensamientos ha de ir siempre de lo más simple a lo más compuesto” (Descartes. Discurso del Método) El “Discurso del Método”, publicado en 1637, es la obra principal de Descartes y una de las obras fundamentales de la filosofía occidental. Descartes utilizó la palabra “Discurso” y no “Tratado” para poner de manifiesto que su intención no era el crear una doctrina formal sino solo exponer cómo llevó a cabo la reforma de su propio pensamiento. El Discurso es una obra de gran lucidez mental, en el que trata de una gran variedad de temas, entre ellos: el saber, la naturaleza de la realidad, la moral, la inmortalidad del Alma y la existencia de Dios. Descartes expone el problema de la fundamentación del saber: su falta de coherencia y sistematicidad. Pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de toda educación, pues las creencias que nos inculcan desde nuestro nacimiento dependen del entorno social y de las personas que nos educaron. Y las ciencias, al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su correspondiente opinión, no pueden ser portadoras del verdadero saber. Critica la filosofía escolástica de su época, en especial el silogismo aristotélico, que dice que no sirve más que para explicar cosas ya sabidas. Ante esta situación, realiza varias recomendaciones generales:
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| ✲ | El método.
Descartes propone un nuevo método para conseguir un saber seguro fundamentado en el poder de la razón humana. Las ideas principales de este nuevo método son, en esencia, las siguientes:
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