“El tercer oído es el que percibe las supremas armonías” (Nietzsche)
“El tercer oido coincide con los ojos del alma” (María Zambrano)
La cuestión del tercer oído
De la misma forma que existe un tercer ojo, se ha planteado la cuestión de la existencia de un “tercer oído”.
El tercer oído en Eckankar lo podemos considerar como la conexión con el sonido profundo, el sonido que está detrás de todos los sonidos, el sonido que fundamenta a todos los sonidos superficiales. El tercer oído sería la capacidad de percibir el Sonido de Dios. El tercer oído como el tercer ojo es la ventana entre los mundo físicos y los espirituales.
La Luz de Dios la buscamos en el tercer ojo físico. El sonido de Dios no lo podemos buscar en ningún punto particular del cuerpo físico. No existe constancia de la existencia de un órgano del cuerpo asociado al tercer oído, aunque algunos autores lo localizan en un abultamiento en la parte posterior del cráneo.
Escuchar simultáneamente por ambos oídos
Independientemente de que exista o no un tercer oído a nivel físico, podemos buscar el tercer oído dirigiendo la atención simultáneamente al sonido que procede de ambos oídos. Porque el Sonido de Dios no es imaginación sino un sonido real.
Escuchar simultáneamente por ambos oídos durante la contemplacion produce una experiencia profunda e intensa. La clave reside solo en percibir de manera relajada, sin esforzarse o concentrarse. Es una percepción relajada. Esta técnica es realmente poderosa porque sincroniza ambos hemisferios cerebrales, lo que produce grandes beneficios.
Interpretaciones del tercer oído
Aunque los ECKistas asociamos el tercer oido al Sonido de todos los sonidos, ha habido diferentes interpretaciones:
El “sonido” del silencio.
El sonido cuando dejamos de interpretar lo que oimos, es decir, cuando apartamos a la mente del proceso de audición.
Es escucharnos a nosotros mismos.
Es una experiencia interna de tipo emocional, una vivencia producida al oir sonidos externos.
• Es una dimensión oculta del sonido, semejante al “ojo mágico”: el “oido mágico”.
Es una forma de comunicación con el “más allá”. Hay un libro de Belline llamado precisamente “El Tercer Oído. A la escucha del más allá”, en la que el autor relata los intentos de comunicación con su hijo fallecido.
Es la capacidad de captar el significado de las palabras de un idioma, tras los sonidos superficiales.
En música, es la generación interna de un tercer sonido cuando se escucha música reproducida en estéreo, preferiblemente escuchada con cascos. La mente integra los dos canales de sonido en uno solo llamado “binaural”, que produce cambios en la actividad cerebral, al crear la mente aquello que percibe.
El Instituto Monroe utiliza un sistema llamado Hemi-Sync (sincronizacion hemisferica), qué consiste en aplicar a cada oído una frecuencia de sonido ligeramente diferente. La mente construye entonces otro sonido de frecuencia igual a la diferencia entre ambas frecuencias entrantes, sincronizado así ambos hemisferios cerebrales. Si la diferencia entre ambas frecuencias es muy pequeña, entonces la nueva onda se sincroniza con la frecuencia cerebral profunda. Se afirma que este sistema produce grandes beneficios: mayor relajación, mejora del aprendizaje, de la memoria y de la concentración. Incluso puede producir salidas fuera del cuerpo.
La conexión entre ojos y oídos
Por otra parte, existe una conexión entre los ojos y los oídos. Se sabe desde hace tiempo que en nuestra capacidad visual y auditiva participan tanto los ojos como los oídos. Cuando los ojos miran en una determinada dirección, los tímpanos se mueven de forma sincronizada en la misma dirección, aunque no se sabe por qué. El tímpano es una membrana de tejido delgado que está situada en el oído medio y que, al recibir los sonidos, vibra y los transmite al oído interno.