“En ECK sabemos que espíritus malignos pueden poseer a la gente” (Harold Klemp, Autobiography of a Modern Prophet, p. 248)
La posesión es el ataque a una persona de una entidad maligna del bajo astral. Las posesiones permiten a las entidades malignas disfrutar de experiencias de segunda mano del plano físico.
Las entidades seleccionan a sus víctimas:
Los que tienen una debilidad genética (una condición kármica de una vida pasada).
Los que adolecen de falta de disciplina, como el alcoholismo (de la vida actual o de una vida anterior).
Una fuerte empatía por una víctima de posesión. Los espíritus malignos pueden saltar de una persona a otra de sentimientos afines. Es una combinación de karma actual y de una vida pasada.
La posesión no es un fenómeno biológico, aunque un defecto genético puede permitir a una entidad atacar a una víctima de este tipo. No obstante, en este caso, la ciencia puede fortificar las defensas frente a esos ataques.
En general, la ciencia no puede defenderse de esas entidades astrales, que causan muchos suicidios (la mayor parte, entre los psiquiatras). El método científico está restringido a evidencias físicas que sean observables y repetibles. El problema de la ciencia es que esas entidades astrales son inobservables, y además no siguen las leyes del mundo físico.
Existe una manera de protegerse contra una ataques de entidades malignas. Es poner la atención en el Mahanta. Entonces esas entidades ya no te molestarán más.
La posesión es solo una entre un millar de aflicciones que acosan a la raza humana. Todas ellas estimulan la purificación del alma. Por ejemplo, el dolor suele ser un catalizador que hace dirigir a la gente hacia el camino de Dios. Sea cual sea la forma en que aparezca la aflicción, es una occasion perfecta para que la persona sea más consciente de su responsabilidad con uno mismo y con los demás.