Teoría de Cuerdas y Espiritualidad
TEORÍA DE CUERDAS Y ESPIRITUALIDAD
La actual teoría de cuerdas de la física moderna guarda una cierta analogía con la concepción de los niveles de realidad como niveles vibratorios. En efecto, segun la teoría de cuerdas las diferentes partículas subatómicas son estados vibracionales de un único objeto unidimensional primario llamado "cuerda". Este objeto es el más simple posible, pues un objeto de dimensión 0 sería un punto.
La cuerda es un elemento flexible por la gran diversidad de formas que puede adoptar. Las propiedades de una cuerda (masa, carga, etc.) y sus posibilidades de interacción vienen determinadas por su modo de vibración. Las cuerdas pueden ser abiertas o cerradas.
La cuerda unidimensional vibrando de diferentes formas se manifestaría como un electrón, un fotón, un quark, un neutrino o cualquier partícula del modelo estándar. El modelo estándar es una teoría que describe todas las partículas elementales y sus interacciones.
La teoría de cuerdas ha evolucionado desde su concepción en 1974. Actualmente se llama teoría de supercuerdas, pues contempla la llamada supersimetría, una relación de simetría abstracta entre fermiones (las partículas de materia) y bosones (las partículas responsables de las interacciones entre los fermiones).
La teoría de supercuerdas más avanzada es la teoría M, de Edward Witten, que contempla 11 dimensiones: las 3 dimensiones del espacio, la dimensión tiempo, 6 dimensiones adicionales (compactas, diminutas e inobservables) y otra dimensión extra que conecta las supercuerdas formando membranas (llamadas p-branas). Como existen diferentes formas de compactación de las 6 dimensiones adicionales, eso se interpreta que podrían corresponder a diferentes universos, siendo nuestro universo un caso particular de compactación.
La teoría M explica las partículas y sus interacciones. Explica la gravedad por la existencia de unas partículas llamadas gravitones. Un gravitón es la cuerda cerrada de menor vibración. La teoría de la relatividad de Einstein emerge de la teoría de supercuerdas.
Esta teoría revela que, a nivel profundo, existe una clara conexión entre ciencia y espiritualidad. Es lo que Amit Goswami llama "la física de Dios".
La interpretación estándar de las dimensiones adicionales de la teoría de cuersas es que se trata de dimensiones físicas diminutas, inobservables, compactas y enrolladas o plegadas.
Sin embargo, el problema de la teoría de cuerdas es que pretende explicar la física mediante la física, lo cual es un error. La física se explica desde un nivel superior al físico.
Puesto que el mundo físico es una proyección del mundo Astral, habría que considerar que las 6 dimensiones extra que contempla la teoría M podrían corresponder al Plano Astral. Además, la matemática, como procede del mundo mental, puede penetrar en los mundos físico y Astral para formalizar la teoría.
Curiosamente, 3 son las dimensiones espaciales del mundo físico y 6 serían las dimensiones del mundo Astral, un mundo con mayores grados de libertad que el físico. Y su suma es 9. Aparece, pues, la triada fundamental 3-6-9.
Paradójicamente, la teoría de cuerdas es matemáticamente muy compleja, a pesar de que trata con elementos simples que son las cuerdas. Incluso se habla de la necesidad de una nueva matemática para formalizar la teoría. Pero el fundamento del mundo cuántico debe ser simple, con una matemática también simple. Su alto grado de abstracción debe implicar necesariamente la simplicidad.
También se afirma que la teoría de cuerdas no es una teoría científica porque no es verificable experimentalmente, no "falsable", según la concepción del filósofo de la ciencia Karl Popper. Pero la ciencia debe considerar otros elementos de la realidad no física, y por lo tanto, no observables en el mundo vibratorio del mundo físico.
Y es que el mundo cuántico es el mundo más profundo de la materia y conecta con el mundo Astral, que es un nivel de vibración superior. El mundo cuántico es un mundo frontera entre el físico y el Astral.