La Cuestión de la Velocidad de la Luz
LA CUESTIÓN DE LA VELOCIDAD DE LA LUZ
La Luz es una manifestación del Sonido. La Luz es Sonido a una menor frecuencia de vibración. La Luz existe en todos los planos, superiores e inferiores.
La luz en un plano es la manifestación de la luz del plano inmediato superior. La luz del plano físico es la manifestación de la luz del plano astral.
En los planos inferiores, la luz es dual, produce sombras y viaja a una cierta velocidad, dependiendo del medio. Cuanto más elevado es un plano inferior, menos denso es, mayor es su frecuencia de vibración, la luz viaja más rápido y brilla con más intensidad.
El plano del alma es un plano de existencia donde no hay sombras. La Luz no viaja, la Luz es (o está).
En nuestro plano físico, la velocidad de la luz en el vacío es aproximadamente c = 300.000 Kms/seg. En cualquier medio material transparente, la luz se propaga con una velocidad que es siempre inferior a c, es decir, la luz se “frena”. Por ejemplo, en el agua es 0,75•c y en el vidrio es 0,65•c.
La velocidad de la luz c indica la separación entre el plano físico y el plano astral. En el plano físico nada puede viajar a una velocidad superior a c. Según la teoría de la relatividad de Einstein, a esa velocidad la masa (la inercia) sería infinita y su longitud sería cero.
La barrera física de la velocidad de la luz no puede ser penetrada por la materia física como, por ejemplo, un cuerpo humano o una nave espacial.
Las moléculas físicas se mantienen juntas mediante objetos que se mueven a la velocidad de la luz.
A la velocidad de la luz, la materia cambia de estado.
Cuando se trasciende el mundo físico con el viaje del alma, se viaja más allá de la barrera impuesta por la velocidad de la luz.
Hay otras velocidades de la luz que separan los diferentes planos.
“La velocidad de la luz es la separación entre el plano físico y el plano astral. Cada uno de los planos, excepto más allá del plano del alma, tiene una barrera similar. Las almas que viven allí ven esta barrera, y hasta que no entren en el sendero de ECK no pueden ver más allá de ella” (Harold Klemp, Our Spiritual Wake-Up Calls, p. 195).