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Deux ex Machina DEUS EX MACHINA

"Si no podemos resolver un problema, siempre nos queda el 'deus ex machina'. Se trata de la intervención divina, que es una cualidad verdadera y espiritual de las enseñanzas de ECK. Es el elemento esencial." (Harol Klemp, Sabiduría de ECK para Resolver Problemas, p. 2)

✲ Origen.
"Deus ex Machina" es una locución latina que significa "el dios de la máquina"o "el dios que baja o surge de una máquina". Otra forma de decirlo es "el dios caído del cielo".

Esta expresión tiene su origen en el teatro griego y romano, cuando una grúa (machina) o cualquier otro medio mecánico introducía desde fuera del escenario a un actor que interpretaba a una deidad (deus) para resolver una situación difícil o trájica y así dar un giro positivo a la trama.

En los teatros griegos no sólo existía la machina, sino también otras máquinas, como la ekkylkema, una plataforma con ruedas que permitía mostrar una parte de la escena que hasta ese momento había estado oculta.

✲ Justificación.
El autor crea un drama en torno a un personaje que realiza todo tipo de hazañas. El autor arrincona a su héroe y no sabe cómo sacarlo de ahí. En lugar de hacer que el personaje encuentre la manera de salir de la situación, el autor recurre a un ser celestial para rescatarlo. Una deidad descienda del cielo –por medio de una maquinaria escénica–, recoje al héroe y se lo lleva a un lugar seguro.

"Deus ex Machina" es un recurso fácil que muchos autores adoptan para salvar a sus protagonistas de una situación difícil.

Pero el Deus ex Machina tiene un lado negativo. Puede hacer que el conjunto de la trama no resulte creíble o verosimil o que incluso alcance un cierto grado de absurdo. También los espectadores, si perciben una falta de coherencia o lógica en la obra, les produciría cierta incomodidad o decepción.

Otro aspecto negativo está en que en la mayor parte de las ocasiones le quita completa relevancia al resto del relato, como si todas las tribulaciones de los protagonistas no hubieran servido para nada.

✲ Eurípides.
El antiguo dramaturgo griego Eurípides popularizó la técnica Deus ex Machina. Sus tragedias ponían a los personajes en situaciones muy difíciles; se esforzaban por resolver sus problemas para ser salvados en el último momento por algún tipo de acción externa.

En Medea de Eurípides, Helios salva a Medea de morir mandándole el carro del Sol, en el que escapa.

✲ Significado actual.
Actualmente la frase "Deus ex Machina" se utiliza para referirse a un elemento externo que resuelve una historia de una obra literaria, teatral o cinematográfica que no podría resolverse siguiendo su lógica interna. Es lo que en lenguaje corriente se dice “sacarse un as de la manga” o “un conejo de la chistera".

Aunque la expresión mantenga la palabra “dios” en honor a su origen, su significado se extiende más allá de las deidades o las fuerzas sobrenaturales. Por ejemplo puede ser la inesperada aparición de un nuevo personaje, la irrupción oportuna de un fenómeno natural, un accidente fortuito o la llegada de una información nueva y desconcertante que da un giro a la trama. El caso es que permita al autor salir de un atolladero en el que se ha metido él y a sus personajes.

Ejemplos de “Deus ex Machina” podemos encontrar en cientos en películas, libros y series. Momentos en los que ocurre algo, más o menos carente de lógica e inesperado, que salva la situación para que los protagonistas tengan el buen final esperado.

Hoy en día se usa y abusa mucho del término. Constantemente nos encontramos con autores que tienen dificultades para dar una resolución satisfactoria a sus historias y acaban introduciendo elementos fantásticos o simplemente ajenos a la acción para solucionar el problema.

Algunas personas actúan de esta forma en la vida real. Como si la vida fuera una película en la que no importa demasiado lo que pase, al final todo saldrá bien y algo sucederá para enmendar una situación límite, provocada en muchos casos por falta de consciencia.

✲ La estructura de una historia.
Cualquier historia –antigua o contemporánea– consta de algunos ingredientes clave. Tenemos el escenario, la realidad en la que ocurre la historia. Tenemos al protagonista, el personaje principal. Y tenemos el problema que el protagonista está tratando de resolver. El argumento de una historia se construye con las acciones del protagonista para resolver el problema.

Las historias más interesantes tienden a ser aquellas en las que el protagonista lo pasa mal, superando obstáculos, uno tras otro. En el en clímax de la historia, el protagonista se enfrenta al obstáculo más grande de todos. Es el momento crucial de la historia, donde el lector o espectador se identica con el protagonista esperando que supere el desafío.

Deus Ex Machina nos roba ese placer. En vez de ver al protagonista vencer el obstáculo más desafiante de todos, vemos a nuestro héroe ser rescatado por una fuerza externa. Resulta que nuestro héroe nunca fue un héroe, solo una víctima que necesitaba ayuda.

✲ Lo sorprendente y lo sorpresivo.
No queremos que el final de una historia sea predecible. Queremos sorprender al lector o espectador. Un final Deus ex Machina es sorprendente, por extraño, porque no es coherente. Da igual lo que haya hecho el protagonista porque el final se resuelve de forma independiente de sus actos.

Pero un final sorpresivo es otra cosa. Es un final coherente con la trama. Se trata de que el autor deja caer indicios, va colocando pistas a lo largo de la trama para que, llegado el momento del desenlace, todas las piezas encajen.

✲ Aristóteles y Deus ex Machina.
Aristóteles utiliza a Dios como el Deus ex Machina de su filosofía. En su obra "Física" explica cómo funciona el cosmos:

"Debe existir un primer motor que transmite el movimiento a todas las cosas naturales y a quien nada mueve y que debe entenderse como eterno, inmutable y acto puro".

El Deus ex Machina que utiliza Aristóteles es el Primer Motor, que identifica con Dios.

✲ Un Deus ex Machina continuo.
Un Deus ex Machina es una aparición repentina de algo inesperado. Pero el Deus puede estar presente en todo momento y no de forma puntual, y dar sentido a todo, especialmente al final de la historia. Es lo que puede estar ocurriendo con el universo, donde Dios ya conoce desde el principio todo lo que va a suceder.

✲ Los filósofos cristianos.
Los filósofos cristianos han ido construyendo argumentos que desembocan en un desenlace Deus ex Machina. No sólo eso, incluso antes de empezar a desarrollar sus argumentos, ya sabían que estaban obligados a recurrir al artilugio, porque Dios no era sólo el desenlace, sino la premisa de su sistema: todo se iniciaba en Dios, continuaba sin desviarse de Dios y terminaba en Dios.

Sin embargo, con el paso de los siglos, el recurso de meter a Dios en todo lo humano empezó a ser muy bien visto, pues se veía como una forma de justicia.

✲ Deus ex Machina y la creatividad.
El recurso Deus ex Machina también puede servir para la creatividad, es decir, para relacionar cosas que no eran imaginables que pudieran suceder, lo que provocaría sorpresa y consciencia, porque toda novedad produce consciencia.

✲ Diabolus ex Machina.
Es la forma negativa o contraparte malvada de Deus ex Machina. En lugar de aparecer un dios, aparece un demonio que baja de la máquina.

Este recurso es para que las cosas empeoren repentinamente para los protagonistas, y mejoren para los villanos. A menudo se presenta simplemente porque si el villano perdiera, la historia terminaría.

✲ Descartes.
Descartes se permitió dudar de ese Dios empleado como Deus ex Machina para justificarlo todo, e incluso se le pasó por la cabeza la idea de que fuera un demonio, un dios engañador. En su obra "Meditaciones Metafísicas", se pregunta qué pasaría si sus ideas se las trasmitiera un demonio engañador, lo que haría que todas sus certezas se vinieran abajo.

Descartes comienza por dudar absolutamente de todo, supone que ese Dios engañador le ha hecho creer en su célebre frase "Pienso luego existo", que era la única certeza que había logrado alcanzar, tras poner en duda absolutamente todo.

✲ Deus ex Machina y ECK.
Las enseñanzas de ECK no son un Deus ex Machina. No pretenden evitar que el chela se esfuerce por salir de sus problemas. El principio de las enseñanzas de ECK consiste en aprender a ayudarse a uno mismo. Es aprender a utilizar nuestra propia creatividad para resolver nuestros propios problemas.

No obstante, si el problema llega a un punto que te supera y no puedes ayudarte a ti mismo, entonces el Maestro siempre puede venir y ayudarte.



✲ La invención de la grúa.
La palabra "grúa" deriva del latín "grus", que significa "grulla", por comparación de esta máquina con la figura de esta ave de patas largas al levantar el pico del agua.

Una grúa es una máquina de elevación y distribución de cargas. La grúa es de las primeras máquinas que existieron en el mundo.

El mecanismo más simple para elevar una carga es la polea, un dispositivo mecánico de tracción, que sirve para transmitir una fuerza. Consiste en una rueda con un canal en su periferia, por el cual pasa una cuerda que gira sobre un eje central.

Las primeras grúas fueron creadas por los antiguos griegos. Dos figuras destacan especialmente: Arquímedes y Heron.

Arquímedes de Siracusa, físico y matemático griego del siglo III a.C., inventó la polea y una especie de grúa de tres poleas. Arquímedes revolucionó la mecánica con su descubrimiento del punto de apoyo y la palanca.

Heron de Alejandría, ingeniero y matemático del siglo I de nuestra era, inventó una grúa muy sencilla, qué consistía en un simple poste sujeto al suelo con una polea y un torno para subir y bajar la cuerda. Esta grúa fue una máquina extraordinaria para su época. Podía levantar pesos de varias toneladas con una fuerza relativamente pequeño de los obreros que daban vueltas al torno.

Los romanos adoptaron la grúa griega y la mejoraron. Usaban varias poleas (polyspastos) y varios mástiles.

Un inconveniente que tenían las grúas griegas y romanas era que no podían girar para depositar la carga en un lateral. El arquitecto romano Vitrubio, escribe que en su tiempo se subía la carga verticalmente, pero con la restricción de que no se podía girar a los lados, pues en tal caso se perdía la estabilidad y todo se venía abajo. Leonardo Da Vinci resolvió este problema inventando la grúa giratoria, como puede verse en un dibujo medieval.

Estos inventos los heredaron los constructores de catedrales y castillos medievales.

Uno de los principales problemas de una grúa, además de levantar la gran cantidad de peso, reside en mantener el equilibrio. De ahí la necesidad de utilizar un contrapeso.

La grúa es un símbolo de elevación espiritual, donde para alcanzar el nivel superior en necesario equilibrar primero la fuerza de la gravedad sobre la carga (karma) mediante un contrapeso equivalente. Cuando se está en ese estado neutro, no dual, se puede progresar espiritualmente. El giro de la grúa simboliza la flexibilidad, la capacidad de cambio.