Tradicionalmente, ciencia y espiritualidad se han considerado temas distintos.
Por un lado, las religiones oficiales predican unos principios basados en dogmas de fé y ritos, fuera del ámbito de la ciencia. Y suponen que existe un Reino misterioso e inaccesible, más allá del físico, que conoceremos tras la muerte.
Por otra parte, la ciencia se basa en lo superficial, en el comportamiento de los fenómenos físicos observables. Pero la ciencia muchas veces no conoce las causas de los fenómenos. Por ejemplo, se conoce perfectamente cómo se comporta la fuerza de la gravedad, pero se ignora su origen.
Pero esta situación ha cambiado con la irrupción de la física cuántica, que para explicar ciertos fenómenos necesita incorporar al observador y a la conciencia, pues todo está conectado, nada hay aislado. Hoy día, incluso se está tratando de edificar la ciencia a partir de la conciencia: la conciencia como el nuevo paradigma de la ciencia.
Sin embargo, la ciencia sólo considera el mundo físico y trata de explicar la conciencia como un fenómeno cerebral. Pero la conciencia nunca la encontrará en el cerebro, pues es una facultad del Alma, que está más allá de los mundos inferiores de espacio, tiempo, materia y energía.
Lo que siempre ha hecho la ciencia ha sido buscar principios generales o universales. Por ejemplo, la física busca una "teoría de todo" basado en el concepto de campo unificado. Esa búsqueda de la unidad es la búsqueda del ECK, de la conciencia, de la interconexión universal.
Desde el paradigma universal que es el ECK, todo se entiende mejor. Ya no se necesitan dogmas, pues incorpora principios y leyes universales que integran ciencia y espiritualidad. Además, conocemos muchas características de ese Reino, e incluso existe la posibilidad de experimentarlo en vida recorriendo el sendero hacia la Realización de Dios (o Conciencia de Dios) y obtener los tres atributos de este estado de conciencia: sabiduría, poder y libertad.
Las enseñanzas de ECK ofrecen una visión universalista y completa de la realidad en sus aspectos espirituales y científicos: el universo físico y sus leyes, la vida, la mente, la conciencia, la muerte, Dios y las otras dimensiones.
El ECK, como paradigma universal, es la filosofía suprema y la ciencia universal. Hay que tener en cuenta que Eckankar se denomina "El Sendero de la Libertad Espiritual ", pero anteriormente se denominaba "La Antigua Ciencia del Viaje del Alma" y "La Ciencia de la Conciencia Total". Y al ECK-Vidya, una parte de las enseñanzas del ECK, se denomina "La Antigua Ciencia de la Profecía".
Todo tiene su fuente y raíz en ECK. Todo tiene su fundamento en el ECK, incluida la ciencia. En este sentido, todo es la misma cosa: el ECK.
El ECK es jerárquico y se manifiesta en los planos de existencia de tal manera que cada plano es una manifestación del plano inmediato superior. Por ejemplo, el Plano Físico es una manifestación del Plano Astral.
Pero el mundo físico es ilusorio, no en el sentido de que sea irreal, sino por la concepción que tenemos de él debido a nuestro limitado estado de conciencia. La ilusión es subjetiva, interna. Percibimos las cosas separadas y desconectadas, y no como una totalidad. Percibimos solo aspectos particulares de las cosas, desconectadas de sus conexiones con las otras cosas, y privados de su relación fundamental, que es el ECK, la verdadera realidad. La realidad absoluta es el ECK, el fundamento de todo lo que existe, lo universal.
Realmente, el mundo físico se diferencia poco del mundo espiritual. La diferencia radica básicamente en nuestro estado de conciencia. "La diferencia entre el cielo y la tierra es apenas una pelo de diferencia" (Rebazar Tarzs en "Forastero Junto al Río", capítulo "Atrapando a Dios").
En este sentido, la ciencia no se entiende totalmente desde la propia ciencia. La ciencia se entiende mejor adoptando un punto de vista más elevado, buscando sus fundamentos en los planos por encima del físico para poderla contemplar como una totalidad, visión que solo dar el ECK.
Es sorprendente la capacidad actual de la ciencia y la tecnología. Todo, absolutamente todo, está evolucionando, todo está en expansión, incluyendo la ciencia, la tecnología, la conciencia (individual y colectiva) y el propio universo. Es una ley universal de la vida, del ECK. La ciencia y la tecnología son, como todas las cosas, manifestaciones del ECK.
Pero una cosa es la ciencia y otra la tecnología. La ciencia está a nivel mental. La tecnología, la aplicación de la ciencia, está a nivel físico, un nivel inferior.
Aunque la ciencia pertenezca a un mundo dual (el mental), sin embargo se considera que la ciencia es neutral, en el sentido de que su única finalidad es la obtención de conocimiento del mundo, independientemente de sus posibles aplicaciones. En este sentido, la tecnología tiene dos caras: una positiva y otra negativa, dependiendo del uso que se haga de ella.
Un ejemplo es la tecnología digital, que ha producido innumerables beneficios y que está transformando a la sociedad, facilitando las comunicaciones y el acceso a la información, haciéndonos más libres. Es como un plano superior a la realidad física y que guarda muchas analogías con el mundo astral. La parte negativa es la cada vez mayor dependencia de lo digital y la pérdida de la privacidad.
Otro ejemplo, más actual, es la tecnología 5G, que se quiere implantar por sus indudables beneficios en la mejora de las comunicaciones digitales, pero con una cara negativa, que son sus posibles efectos dañinos sobre los seres vivos.
La tecnología se va acercando cada vez más al reino de todas las posibilidades, al reino de lo universal. De hecho, el universo digital, con Internet y la IA (inteligencia artificial) se están acercando rápidamente a ese objetivo.
Decía Arthur C. Clarke –el autor del libro "2001, Una Odisea del Espacio"– que "Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia".