EL ALMA NO PIENSA, PERCIBE
✲ La conciencia del Alma.
El Alma no piensa. El Alma percibe todo como una unidad, como una totalidad. El Alma no analiza, porque esa función es de la mente.
El Alma no puede centrarse en los detalles, en lo particular. El Alma solo ve lo general. Cuanto más elevado sea el estado de conciencia del Alma, mayor es su visión de la totalidad. En su estado más elevado, la Conciencia de Dios, todo es una unidad indiferenciada: todo es la misma cosa, el ECK.
✲ La vía fácil y la vía difícil.
Un ejemplo de esto es lo que le sucedió a una ECKista y que relata Harold Klemp en "Capa de Conciencia" (cap. 15, pp. 249-50):
Ella era capaz de salir del cuerpo muy fácilmente. Simplemente imaginando un estado superior de conciencia, podía salir en el cuerpo del Alma. Lo aplicaba cuando tenìa un problema para obtener una visión más amplia del mismo, y resolverlo. Ella lo llamaba "elevación".
Un día volvió a un gran aparcamiento donde había dejado su coche. Vio un mar de coches de un extremo a otro del aparcamiento y, de repente, se dio cuenta de que no recordaba dónde había aparcado el suyo.
"Había pensado que lo encontraría fácilmente", dijo. "Simplemente me elevaba por encima de los coches y miraba a mi alrededor hasta que lo veía". Pensó que podría ahorrarse muchos pasos si utilizaba esta habilidad de forma útil. Así que dejó el cuerpo físico, fue en el cuerpo del Alma a un lugar por encima del aparcamiento y descubrió un hecho muy interesante: todos los coches parecían iguales desde arriba.
"Mientras miraba los techos de cientos de coches", dijo, "me di cuenta de que podría pasarme la mayor parte de la eternidad aquí arriba y seguir sin encontrar mi coche".
Volvió a entrar en el cuerpo y empezó a caminar por las filas de coches, agachándose para comprobar la matrícula cada vez que veía uno que se parecía al suyo. Tardó un buen rato en encontrarlo, pero aprendió una valiosa lección. Aquí en la Tierra, algunas cosas hay que hacerlas por la vía difícil. Hay una forma de utilizar el Viaje del Alma para obtener beneficios espirituales, pero no para encontrar tesoros perdidos, ni siquiera uno tan grande como un coche.