EL MAESTRO ZEN
(Parábolas de ECK, ECK Essentials, Harold Klemp, pp. 65-6)
Había un maestro Zen. Tenía un pequeño grupo de seguidores que lo buscaban como guía. Uno de ellos tenía un hijo pequeño. Este hijo insistía mucho en quería un caballo. Así que, después de algún tiempo, los padres pudieron reunir el dinero y le compraron un caballo.
Sus amigos le dijeron: "¡Qué bien!" Pero el maestro Zen dijo: "Ya veremos".
Algunos años más tarde, cuando tenía quince años, el joven estaba montando su caballo. Mientras montaba, se cayó y se rompió una pierna. Se le arregló mal, de modo que siempre caminó con una cojera.
Sus amigos dijeron: "¡Qué mal!". El maestro Zen dijo: "Ya veremos".
Entonces estalló la guerra. Todo el que fuera elegible para ser reclutado era reclutado. Todos los jóvenes del vecindario tuvieron que ir, excepto este joven que se había herido al caerse de su caballo.
Así que cuando los vecinos y amigos oyeron que el joven estaba exento por su pierna, dijeron: "¡Eso es maravilloso!" El maestro Zen dijo: "Ya veremos".