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Polaridad POLARIDAD

“El estado de oposición entre dos factores relacionados” (Harold Klemp, The Spiritual Laws of Life, p. 123)



Polaridad significa simplemente el estado de oposición entre dos factores relacionados: luz y oscuridad, frío y calor, material e inmaterial, placer y dolor, armonía y discordia, positivo y negativo, masculino y femenino, norte y sur, verdadero y falso, acción y reacción, parcial y total, sabiduría e ignorancia, juventud y vejez, etc.

Dentro de los mundos inferiores o psíquicos (físico, astral, causal, mental y etérico) opera la ley de polaridad, o la ley de los opuestos: nada existe excepto en relación con su opuesto, y nada puede ser conocido sin relación a su opuesto. Cada cosa dentro de los mundos inferiores es animada y mantenida por su opuesta.

Sin las montañas no puede haber valles. Sin las sombras no puede haber percepción de la luz. No hay tal cosa como el mal a menos que sea comparado con el bien. Sin sabiduría no puede haber ignorancia, y sin vejez no puede haber juventud.

Dentro de los mundos psíquicos operan los dos principios genéricos, que son lo masculino y lo femenino. Lo masculino es lo positivo, activo y progresivo, mientras que lo femenino es lo negativo, pasivo y reactivo. Son el yang y el yin, respectivamente, de la filosofía taoísta.

✲ Mundos duales.
Todo aquel que vive con la ley de polaridad no es libre, pues está siempre reaccionando a las circunstancias, esclavizado a hábitos reactivos. Sin embargo, cuando uno gana perfecto conocimiento del Espíritu, no tiene que renunciar al cuerpo físico ni los cuerpos sutiles. Tiene la elección de vivir aquí en perfecta armonía con el Espíritu como su agente, y no ser molestado con la ley de los opuestos.

✲ Mundos no duales.
Dentro de los mundos superiores (celestiales) no hay polaridades, no hay opuestos, aunque las sagradas escrituras lo afirmen. Estas escrituras afirman que los buenos van a algún paraíso celestial mientras que los malos son castigados para siempre.

Cuando el alma entra en las regiones de la inmortalidad, donde no existe el tiempo, en los mundos del verdadero Espíritu, por encima de los mundos psíquicos, la polaridad no existe, no hay opuestos. La luz es luz y no hay opuesto a ella, y lo mismo ocurre con los sonidos de ECK.

En los mundos celestiales, al no existir polaridad, el alma es libre y solo está sujeta a la primera ley celestial: el amor, que lo es todo.

✲ Mundos inferiores dinámicos.
En los mundos inferiores, lo positivo está siempre transformándose en lo negativo, y lo negativo está siempre en proceso de transformarse en positivo. Los mundos inferiores no son estáticos, sino que están en un estado de cambio continuo. No hay nada eterno en este plano, sino el propio cambio.

Por lo tanto, no hay tal cosa como un tipo masculino total en este mundo, ni tampoco podría haber un tipo femenino total, puesto que cada polo contiene una cierta cantidad del polo opuesto.

✲ El motor del cambio.
Pero tras el cambio reside en lo eterno, lo inmutable, que el ojo externo no puede ver. Es el Espíritu, que es el motor del cambio y de la existencia de todas las cosas.

✲ El tercer elemento.
Todo fenómeno, a cualquier escala y en cualquier mundo que se produzca, desde los fenómenos moleculares hasta los cósmicos, es el resultado de combinar el encuentro de dos, más un tercero. Este tercer elemento es un equilibrio entre los dos. Los tres elementos son los opuestos (positivo y negativo) y el neutro. El neutro es el camino que Buda llamó el “Camino Medio”.

Por ejemplo, los tres dioses de la India: Brahma (el dios creador), Vishnu (el dios destructor) y Shiva (el dios mantenedor). Jesús lo llamó Padre, Hijo y Espíritu Santo, y se convirtió en la trinidad del cristianismo.

El pensamiento científico hoy en día se da cuenta de la existencia de fuerzas positivas y negativas y de la necesidad de las dos para la producción de fenómenos: acción y reacción, magnetismo positivo y negativo, electricidad positiva y negativa, células masculinas y femeninas. Pero la ciencia nunca ha planteado la existencia de una tercera fuerza. Según la ciencia divina exacta, una fuerza, o dos fuerzas, nunca pueden producir fenómenos. La presencia del tercero es siempre necesaria para producir cualquier fenómeno. Esta fuerza neutral no es fácilmente accesible por la observación directa ni fácil de entender, pues es una fuerza de orden superior, no-dual, neutra.

✲ La dualidad parte-todo.
En los mundos de puro Espíritu, a partir del plano del alma, se perciben totalidades. No existe la dualidad parte-todo. Son mundos de luz, sin sombras.

Los filósofos griegos estuvieron a punto de lograr el punto de vista espiritual. Intentaron tener una visión general cuando miraban a la vida, abordándola en su conjunto. En general, en Oriente se ve la vida a nivel global, mientras que en Occidente se ve la vida fragmentada.


La unión del conocedor y lo conocido

(The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, p. 28)

Por su naturaleza, el hombre sólo puede captar una partícula de la totalidad del Sugmad conociendo y experimentando el Estado de Dios, pero también puede realizarlo aún más plenamente vinculándose directamente con la Verdad de tal manera que el conocedor y el conocido sean uno. Esto es posible porque la conciencia humana es dual. El hombre tiene dos yoes: el ego humano, el yo del que es consciente primeramente, considerado erróneamente como su yo real; y el yo no fenoménico, el Yo Real, el Atma eterna, la divinidad dentro de él. Es posible que el hombre, si así lo desea y está dispuesto a hacer el esfuerzo y sacrificio necesarios, se realice e identifique con el Atma Sarup. Al hacer esto se identifica con, y entra en, el verdadero conocimiento de la totalidad del Sugmad.



Adenda

Opuestos vs. Duales

Las polaridades pueden estar formadas por elementos opuestos o por elementos duales.

Los elementos opuestos son de tipo cuantitativo y pueden combinarse para producir un elemento neutro. Por ejemplo, positivo y negativo, acción y reacción (en física, a toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud y opuesta).

Los elementos duales son de tipo cualitativo y representan aspectos complementarios de algo. Por ejemplo, masculino y femenino, placer y dolor, material e inmaterial, frío y calor, luz y oscuridad, verdadero y falso, parcial y total, etc.


El número 3, el número de la conciencia

El número 3 representa la conciencia porque une y armoniza los opuestos. El 3, el tercer elemento puede ser implícito (por ejemplo, en la corriente alterna) o explícito (por ejemplo, en un triángulo equilátero).

El ECK es neutro y sostiene a la Luz y el Sonido, sus dos manifestaciones.

“El hombre se halla crucificado entre los opuestos, y sufre hasta que adviene un tercero mediador” (Jung).


El camino medio budista

El camino medio o camino esencial es un término budista que ha sido objeto de múltiples interpretaciones. En general, se refiere a que los extremos no son buenos, que se debe buscar el equilibrio entre dos cosas opuestas, principalmente huyendo tanto de la indulgencia sensual como de la austeridad y la auto-mortificación.

Es un concepto semejante al del “justo término medio” de Aristóteles, por el cual toda virtud es un término medio entre los extremos, cada uno de los cuales es un vicio.

Variantes del budismo original hacen referencia al punto entre existencia y no existencia, entre el vacío y lo fenoménico. También se habla de la tercera verdad: entre la verdad física y la espiritual o de la interrelacion entre lo físico y lo espiritual. La vida como expresión de la armonía o punto de encuentro entre la existencia y la no existencia, la vida como la máxima expresión de la armonía de las contradicciones.

El camino medio realmente es la trascendencia de la dualidad y de la armonía de los opuestos. En definitiva, es la conciencia que une y trasciende a la vez los opuestos. Es estar conectado con la profundo y a la vez con lo superficial.