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| ✲ | El gran principio de la vida.
La ley de la vida es el gran principio de la vida. Su simplicidad es sorprendente porque se resume en la frase: “El alma existe porque Dios la ama”. En otras palabras, el alma existe porque Dios así lo quiere. Este es el fundamento de la vida, la totalidad de la filosofía de Eckankar. Nada más y nada menos. Toda la vida se construye sobre este principio básico de Dios. Si el alma no existiera, no habría vida en la tierra, ni en los planetas, ni en los planos de existencia en todos los universos de Dios. |
| ✲ | Los problemas de la vida.
Los problemas con la vida ocurren cuando no entendemos las leyes del Espíritu. |
| ✲ | La cuestión de la conciencia.
Cada tema de la vida está determinado, no por las condiciones externas, sino por la propia conciencia de cada uno. Por ejemplo, el cuerpo no tiene poder por sí mismo, ni inteligencia ni es responsable de sus actos. Una mano por sí misma se quedaría donde está para siempre. Debe haber algo que la mueva y ese algo le llamamos “yo” o “Espíritu”. El “yo” determina cómo se usará la mano. Es una herramienta y nos obedece. La conciencia que formó el cuerpo al principio es la conciencia que la mantiene y sostiene. Dios nos dió ese dominio a través de la conciencia, y esta conciencia, que es el principio creativo de nuestro cuerpo, es también su principio sostenedor y mantenedor. Una vez que entendemos este principio has comprendido el principio entero de la vida. Esta es la ley de la vida: la sustancia, la actividad, la dirección inteligente de la vida está dentro del hombre. |
| ✲ | Respeto a la vida.
El respeto a la vida debe empezar por nosotros mismos. Debemos amarnos a nosotros mismos, como seres especiales en el esquema de la creación. |
| ✲ | La ley de la vida es justa.
En un cierto momento, la vida nos devuelve las experiencias que hemos ganado con nuestras actitudes y acciones. El propósito de estas experiencias es hacernos más conscientes de por qué estamos aquí. Gradualmente aprendemos que es para llegar a ser colaboradores de Dios. La ley de la vida es que debes de ganar todo lo que obtienes con la verdadera moneda. La ley de la vida es que nada obtienes a menos que primero obtengas sabiduría a través de los tesoros almacenados dentro de ti. Estos tesoros pueden ser compartidos con otros para producirles felicidad. |