"La vida y la muerte realmente no tienen fronteras; todo es parte del continuum de la vida. En ECK aprendemos a operar, vivir y tener nuestro ser en el continuum de la vida; a movernos hacia adelante y hacia atrás a voluntad.
"El iniciado finalmente se deja ir y se rinde ante el ECK. Al renunciar a la porción más pequeña de sí mismo -el ego, el pequeño yo- es capaz de operar en la plena conciencia del Alma. Grandes cosas se pueden lograr ahora a través de ella".