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 Tiempos Objetivo y Subjetivo


TIEMPOS OBJETIVO Y SUBJETIVO

El tiempo objetivo es el tiempo externo, el que marca el reloj. Es el tiempo ligado a la rotación de la Tierra y al movimiento de la Tierra alrededor del sol. Es de tipo cuantitativo.

El tiempo subjetivo es el tiempo interno. Es de tipo cualitativo.

Estos dos aspectos del tiempo están ligados a los dos modos de conciencia: el modo analítico (lineal, particular, cuantitativo, superficial) y el modo sintético (global, general, cualitativo, profundo).

Cuando estamos en modo analítico el tiempo lo percibimos linealmente. Y cuando estamos en modo sintético, el tiempo lo percibimos como una totalidad.

Cuando estamos relajados, sin pensar, solo percibiendo, o cuando
estamos totalmente absorbidos por algo, el tiempo lo percibimos expandido, dilatado. El tiempo parece pasar despacio, ralentizado.

Cuando estámos preocupados o cuando estamos ocupados con pensamientos enfocados en algo concreto, el tiempo lo percibimos comprimido. El tiempo parece pasar deprisa, acelerado.

El tiempo externo transcurre de
de manera lineal y previsible. En cambio, el tiempo interno es función de las novedades. Con las novedades, la conciencia se expande porque percibe más, y el tiempo se expande. Cuando todo transcurre de manera rutinaria, con pocas novedades o ninguna, la conciencia y el tiempo se comprimen.

Los niños perciben el tiempo expandido porque para ellos todo es novedad; un día es una eternidad. Las personas mayores perciben el tiempo comprimido porque para ellos apenas hay novedades; un día pasa volando.

Por lo tanto, existe una relación directa entre el modo de conciencia y la percepción del tiempo.

El alma no piensa, solo percibe. En el alma no hay tiempo. Todo ocurre al mismo tiempo. Y todo lo que percibe es siempre nuevo. La creatividad es infinita pues percibe las relaciones profundas entre todas las cosas.

Para liberarnos del tiempo lineal, debemos vivir en el presente, donde no hay tiempo, solo percepción, que es la conciencia del alma.

Einstein utilizó el tiempo subjetivo como metáfora de su teoría de la relatividad:
"Una hora sentado con una chica guapa en un banco del parque pasa como un minuto, pero un minuto sentado sobre una estufa caliente parece una hora”.

Cuenta Paul Twitchell en el libro de Patty Simpson _Paulji, a Memoir_ (p. 193) que escribió _The Tiger's Fang_ en tres días, pero que tenía la sensación de que habían pasado sólo unas pocas horas.

"¿Escribiste el libro entero en tres días?"

"Sí. Eso es lo que pasa cuando estás en otros mundos. Sé que debía levantarme y cuidar de algunas necesidades del cuerpo, pero mi conciencia nunca prestó atención a esa parte, así que no sé que estaba haciendo mi cuerpo mientras estaba trabajando en mi libro".