CADA MOMENTO
(El Shariyat-Ki-Sugmad, libros 1 y 2, p. 363).
En el corazón de la vida de ECK reside la convicción de que el ECK es el camino y la meta. Por lo tanto, ya sea el camino largo o corto, y cualquier esquina ciega que tenga, cada momento es tan importante como la meta. Es sólo porque vivir como el Mahanta que morir es ganar.
En términos prácticos, esto significa que cada momento es conocido por su valor infinito, no por lo que le precede o le sigue, sino porque es el momento de la comunicación con Dios, en el que la eternidad es una realidad presente cuando uno sostiene y posee la total plenitud de la vida en un momento, aquí y ahora, el pasado, presente y futuro.
La Sacralidad del Momento
(El Mundo Místico, Dic. 2016, p. 1.)
Las enseñanzas de ECK hablan de la sacralidad del momento como el Aquí y Ahora.
Nunca hemos estado más vivos que en este momento. ¿Momentos pasados? Ahora son solo recuerdos, puesto que esos momentos ya no son reales. Pueden dejar residuos (karma) para ser trabajados más tarde. Por otro lado, nuestras expectativas de algún futuro evento pueden dejarnos alegres, indiferentes e incluso temerosos.
Los momentos pasados y futuros juegan con nuestras emociones, aunque no son reales. Como la niebla, los momentos pasados y futuros tienen poca sustancia; aparecen y se desaparecen.