Cómo Manejar los Problemas
CÓMO MANEJAR LOS PROBLEMAS
(Harold Klemp, The Secret Teachings, Mahanta Transcripts, libro 3, pp. 230-1)
"En una crisis de cualquier tipo, generalmente no es comprensible por qué ciertas personas se benefician. Por ejemplo, cuando el mercado de valores se derrumba, hay gente que se hace rica. ¿Por qué? Porque cada vez que se crea una gran burbuja en el patrón regular de la actividad humana, aquellos que entienden las leyes -ya sea de economía o de política o de cualquier otra cosa- pueden usar la energía para avanzar en sus propias profesiones.
"En un sentido espiritual, si tienes problemas y catástrofes en tu propia vida, esta energía puede propulsarte a alturas espirituales. Me llegan cartas de gente que ruega que les libere de los problemas de la vida. Están mirando hacia el viejo concepto de Dios: Si algo sale mal en mi vida, Señor por favor, líbrame de ello. Son sordos a la pregunta: ¿Pero qué harás a cambio? Creen que basta con decir: "A cambio te amaré y te adoraré". No es suficiente.
"Tenemos que asumir la plena responsabilidad de nuestras propias vidas. Una vez que lo hacemos, nos damos cuenta de que los problemas que tenemos son los que podemos manejar. No sólo eso, sino que a menudo podemos elegir nuestros problemas. Puedes pensar que si hubiera una opción entre problemas y no-problemas, elegirías no tener problemas, y yo diría que serías muy sabio. Desafortunadamente, este mundo no funciona así. Funciona por grados, no por absolutos. No puedes decir que vas a tener o no vas a tener problemas. Eso es absoluto, y la vida no funciona así. Funciona de esta manera: Vas a tener problemas, pero ahora tienes una elección en cuanto a cómo manejarlos.
"Puedes optar por una solución a corto plazo que te haga sentir bien por un día o dos. Pero no va a ser tan buena a la larga. Tienes una opción: ¿Debo manejar el problema con una buena solución o con una mala solución? Si no tienes autodisciplina, dices: "Hoy estoy aquí, mañana ya no; puede que yo no esté vivo dentro de una semana". Así que tomas la solución a corto plazo. Una semana más tarde aún estás vivo, y tienes que pagar la cuenta. Y entonces dices: "Oh, Señor, ¿por qué yo? ¿Por qué me has hecho esto? Alguien más debe ser responsable, no yo". Como Job en el Antiguo Testamento, puedes llorar y maldecir el día que naciste. Podrías incluso culpar al diablo por tu desgracia".