Un chela que desea la Verdad nunca puede estar a favor o en contra de nada, porque la lucha entre la aceptación y el rechazo es el fracaso del ECK dentro de la propia conciencia y el deleite del Kal. Uno no toma ni rechaza, ni ahuyenta el dolor fingiendo que no está ahí. El dolor desaparecerá, como todos los demás problemas, al buscar la serenidad en el estado celestial. Quien detiene todo movimiento para encontrar descanso sólo se encuentra inquieto, y si persiste en cualquier extremo, entonces está a la vez inquieto y perdido.