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 La Realidad de Dios en el Hombre


LA REALIDAD DE DIOS EN EL HOMBRE

(El Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, p. 28)

El hombre debe saber que cuando busca a Dios, no puede encontrarlo. Debe saber que no puede tocar a Dios. Ni su mente puede rebasarlo. Pero cuando ya no busca a Dios, entonces Él se convierte en una parte reconocida de sí mismo; siempre está con él. Llegará a saber que Dios es una realidad que siempre ha estado con él y que nunca lo ha abandonado; no puede verlo porque está oculto por los sentidos externos que se usan para ver el mundo. Estos sentidos no están disponibles en el mundo interior, porque no tienen ningún uso más allá de la materia. Los sentidos internos son capaces de ver todo el mundo externo y el mundo interno. Es sólo por el uso de los sentidos internos que el chela puede encontrar a Dios, nunca por buscarlo con el equipo externo.

Cuando el hombre llegue a aprehender las cosas como realmente son, y no como parecen ser a su limitada percepción, entonces podrá conocer a Dios. No sólo entrará entonces en el estado de ser, sino que también entrará en la inmortalidad del Atma y se transformará. Se convertirá en el Kitai, el iluminado. Esta es la segunda etapa de la iniciación en el sendero de ECK.

La Realidad es Una, aunque las religiones la llaman por varios nombres. Esto es lo que los sabios han dicho de ser Una al afirmar la interioridad de la divinidad en el Alma. Esta esencia interior, la chispa de la divinidad que es del Sugmad, está siempre oculta, porque existe en un nivel superior a la vida humana como el potencial de Dios en el hombre. Para que se convierta en verdad, debe ocurrir el nacimiento divino, la realización real dentro del Alma. Es entonces cuando el hombre se eleva al Reino de Dios.