Cada asunto de la vida está determinado, no por las condiciones externas y las cosas, sino por la conciencia. Por ejemplo, el cuerpo en sí mismo no tiene poder, ni inteligencia, y no es responsable de sus actos. Una mano abandonada a sí misma permanecería donde está para siempre. Debe haber algo que la mueva, y ese algo es lo que llamamos "yo" o "Espíritu". Ese "yo" determina cómo se usará la mano; la mano no puede determinar eso por sí misma. La mano existe como efecto o como forma y responde a instrucciones. Como vehículo o herramienta, nos obedece, y la aplicamos donde tiene utilidad.
Esta idea se puede aplicar a otras partes del cuerpo. La conciencia que formó el cuerpo al principio es la conciencia que lo mantiene y sostiene. Dios nos dio el dominio a través de la conciencia, y esta conciencia, que es el principio creador de nuestro cuerpo, también debe ser su principio sustentador y mantenedor.
Una vez que tienes este principio, has captado todo el principio de la vida. Literalmente, esta es la Ley de la Vida: la sustancia, la actividad, la dirección inteligente de la vida que está dentro del hombre.
Adenda
El cuerpo es un vehículo con el que el Alma se manifiesta en este plano físico. El Alma reencarna para aprender nuevas lecciones, elevar su estado de conciencia y evolucionar. El Alma, con su estado de conciencia, es lo que da vida al cuerpo.
La ciencia está tratando de crear la vida a partir de la materia. En Eckankar sabemos que eso es imposible. La vida se crea de forma descendente, no ascendente.