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 La Odisea del Alma y el Tesoro Espiritual


La Odisea del Alma y el Tesoro Espiritual LA ODISEA DEL ALMA Y EL TESORO ESPIRITUAL

(Extraído de los libros de Harold Klemp "La Palabra Viva": libro 1, cap. 31, y libro 3, cap. 10)

El Alma consigue la libertad espiritual pasando por tres estados en Su viaje hacia Dios: (1) inocencia, (2) complicación y (3) plenitud.

El paso del Alma es tan seguro como el del sol; y a través de la mañana, el mediodía y el atardecer de las experiencias de la vida, sube firmemente la ladera escarpada de la montaña a la Realización de Dios

Pero la subida es tortuosa. El dolor, la soledad, el hambre y la enfermedad agrían el trago de la vida. Queremos a Dios, pero esta odisea espiritual nos lleva a lugares desconocidos en los mundos lejanos de la conciencia. Pero de todas las cosas que se aprenden, nada es más necesario que cómo llegar a ser uno con el ECK, un Colaborador de Dios.

En la biblioteca hay parábolas del paso incierto del Alma por los tres estados mencionados. Un ejemplo es El Conde de Montecristo, un cuento clásico de aventuras de Alejandro Dumas que ilustra la turbulenta migración del Alma de la inocencia al refinamiento; de la inexperiencia al poder; y luego, a la alegría del amor.

La historia trata de ti y de mí en la persona de un joven marinero llamado Edmond Dantès. La belleza y la maravilla de la vida están ante él a los diecinueve años. Está en la línea de ascenso a capitán de un barco mercante, algo inusual para alguien tan joven, y que le convertirá en un marido acomodado para su prometida. Pero la traición hace girar la rueda de la fortuna y termina en prisión. Un viejo monje le habla de un fabuloso tesoro, y cuando Dantès escapa, lo encuentra.

Ahora asume la identidad del Conde de Montecristo, pero toda la riqueza del mundo no puede compensar los años de sufrimiento en prisión, ni recuperar a su anciano padre, que murió de hambre en su ausencia. Su prometida, de escasa voluntad, hace tiempo que se casó con el rival que le ayudó a traicionarle ante el fiscal.

Dantés ya no es un ingenuo huérfano de la vida, sino que se convierte en un temible vengador. Como él, nosotros, como Alma inexperta, optamos por el poder para mantenernos. Entramos en la segunda parte de nuestro entrenamiento espiritual y abrazamos la despiadada filosofía del "ojo por ojo". Dantés acaba por hartarse de la carnicería que causa a los que le perjudicaron, y deja a un lado la espada de la represalia. Así abandona la segunda fase de la educación del Alma, una vida complicada e inútil.

Ahora entra en la etapa final de la plenitud, o de la realización. Tú y yo, como Dantès, queremos detener las batallas sin sentido que destruyen todo a nuestro paso. A estas alturas, el Alma ha adquirido cierto grado de dominio sobre sí misma y está hambrienta del Sonido y la Luz de Dios. Las rondas de experiencia en todas las cosas de la vida le dan un boleto para encontrar el sendero del ECK, que es la enseñanza original del Espíritu Santo para la humanidad.

Dantès, en la estación de la realización, comprende de repente por qué hay dolor y sufrimiento. En el estado de equilibrio espiritual que ha adquirido a través de toda su experiencia, se da cuenta de este secreto de Dios: "No hay felicidad ni infelicidad en este mundo; sólo existe la comparación de un estado con otro. Sólo un hombre que ha sentido la desesperación última es capaz de sentir la beatitud última". De la misma manera, un Alma inmadura es incapaz de la Conciencia de Dios.

La vida no es más que el Alma encontrándose a Sí misma en el reflejo del mundo externo. Más allá de las páginas de una novela, sólo puede cosechar lo que siembra.

La odisea del Alma nos enseña a cooperar con las leyes de Dios. Se necesitan muchas vidas de golpes y magulladuras antes de que todas las lecciones de la divinidad se asienten. Y cuando lo hacen, se nos concede la gracia de participar conscientemente en los aspectos más elevados de la santidad.

Estamos en un conflicto peculiar mientras estamos en este cuerpo. La mayoría de los seres vivos tratan de mantenerse vivos a toda costa. Pero como observó Schopenhauer, el filósofo alemán del siglo XIX, cuando "la existencia está asegurada", la gente no sabe qué hacer con ella. Así que intentan liberarse del "peso de la existencia, hacer que deje de sentirse, 'matar el tiempo'".

Este es un caso de Alma en la segunda etapa, la etapa de la complicación, de la que se hablaba antes. Al liberarse de la necesidad y el cuidado, casi todas estas personas se convierten en una carga para sí mismas. Este aburrimiento abre la puerta a la conciencia social, que conduce "a los hombres a los mayores excesos, tanto como su extremo opuesto, el hambre".

El individuo de la tercera etapa está bien situado entre el deseo y su consecución. Por su larga experiencia, ha visto la ventaja de controlar las transmisiones de sus pensamientos al mundo. En resumen, ha alcanzado el estado de desapego del individuo consciente de Dios.

La odisea del Alma vale todos los sacrificios, porque conduce a Dios.



Hay una hermosa escena en "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas. Un joven, Edmond Dantès, es encarcelado de por vida debido a las falsas acusaciones de algunos conocidos y la ambición interesada de un fiscal corrupto. Los años pasan para Dantès en un calabozo. Años sin esperanza.

Un día, se produce un encuentro accidental de túneles para fugarse. Tanto Dantès como otro preso, en régimen de aislamiento desde hace aún más tiempo, el abate Faria, han ido excavando hacia la libertad. Pero una mirada desde la ventana de la celda de Dantès convence a Faria de que un túnel no es la solución. Así que se hacen amigos. Entre Dantès, el joven marinero, y el abate, un hombre de la corte y de las letras, surge un profundo vínculo.

Faria se encarga de la educación de Dantès.

Nuevos mundos se abren para el joven marinero, en gran medida iletrado. Faria, a lo largo de los años, le enseña las ciencias de la época, varios idiomas, una gran cantidad de historia y religión. El tiempo pasa agradablemente para ambos.

Un día, el anciano intuye que algún día, en un futuro próximo, podrían separarse. Que Faria sería cambiado de celda. Este pensamiento es devastador para Dantès, que le quiere como a su propio padre. Faria intenta consolarlo. Quien sea que ocupe su celda después, dice, sea joven o viejo, educado o no, con él Dantès puede formar una nueva amistad. Entonces podrá convertirse en maestro. Dantès, ahora tan educado y cortés en los hechos y en las maneras como su padre adoptivo, puede transmitir esta riqueza de conocimientos a otra persona. Sería muy útil si alguna vez alcanzara la libertad.

Dantès es un joven humilde. Simplemente ama al anciano y no quiere nada más.

Después de que transcurriera más tiempo, y más pruebas de lealtad, amor y humildad, Faria revela a Dantès por primera vez un secreto increíble. El abate conoce la ubicación de un fabuloso tesoro, que se ofrece a compartir a partes iguales con Dantès, un hijo realmente hecho a su imagen y semejanza.

En ECK, el Mahanta, el Maestro Viviente de ECK, ofrece también a cada uno de vosotros un tesoro de valor incalculable. Sólo que éste es un tesoro espiritual.

Pero debes demostrar que eres digno de él. El Maestro y la vida misma pondrán a prueba tu humildad, tu amor y tu lealtad al Sugmad y al ECK. Preciosas joyas de profundo conocimiemto yacen esparcidas a lo largo del camino y te conducirán, por tu propio sendero y en tu propio tiempo, a los secretos de la Realización de Dios.