"Las realidades inmutables sólo pueden ser aprehendidas por el Alma; los sentidos pueden mostrar al hombre sólo las copias transitorias e imperfectas de la realidad. De las realidades, o de las ideas, lo más elevado es el bien, y aunque hay momentos en que nadie puede identificar formalmente el bien con el Sugmad, unos pocos saben de su naturaleza divina de tal manera que la identificación formal sólo supondrá una pequeña diferencia.
"Tal es tener el conocimiento de que el Alma no puede hacer nada malo; es virtualmente el conocimiento del ser, del bien, del Sugmad. Es mucho más rica y amplia que el conocimiento intelectual del hombre, y su fuerza motriz es una pasión tanto moral como intelectual. Su objeto es la verdad que lo abarca todo; de hecho, pertenece al mismo orden de cosas, por muy diferente que sea en especie, como el estado de gracia que algunos buscan. Es la culminación de la búsqueda hecha por los pensadores mundanos de la realidad interna, el Logos, la Palabra de Dios".