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Los Cielos LOS CIELOS

“El cielo no es un lugar, es un estado de conciencia” (Harold Klemp, Stories to Help You See God in Your Life).

“El cielo está aquí y ahora, en este momento” (Harold Klemp, The Drumbeat of Time, p. 22)

“Cielo e infierno no son lugares diferentes, sino diferentes estados de conciencia” (Harold Klemp, Unlocking the Puzzle Box, p. 280)

“La diferencia entre cielo y tierra es apenas la anchura de un pelo de diferencia” (Rebazar Tarzs en Stranger by the River, de Paul Twitchell, p. 140)

“Hay solo un pelo de diferencia entre los reinos espirituales y los reinos psíquicos” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, p. 127)

“El Cielo existe en todas las personas, y todas las personas tienen acceso a él” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, p. 18)

“Debemos buscar el Reino del Cielo a través de nuestra propia conciencia. Este es el único camino” (Paul Twitchell en In my Soul I am Free, de Paul Steiger, p. 152)



✲ Hay muchos cielos.
El cielo no es tanto un lugar como un estado de conciencia. Hay tantos cielos como estados de conciencia. El cielo se ve de manera diferente para cada persona que va allí. Pero podemos establecer categorías de cielos, que son los planos que hay por encima del plano físico. Así que hay cielos inferiores y cielos superiores. Los cielos inferiores son los cielos astral, causal, mental y etérico. Los cielos superiores comienzan con el plano del alma.

✲ Cielos inferiores.
El cielo astral es el primer cielo inferior. Es el cielo que visitas en el mundo de tus sueños. Vas en un estado de conciencia. Sin embargo, llevas un cuerpo, ves otras personas, y participas en las actividades de allí. Así que objetivamente, es un lugar. Pero subjetivamente, de una manera espiritual, es un estado de conciencia. No importa lo que haya allí. Lo importante es lo que se aprende estando allí.

Algunos de los cielos inferiores son similares a lo que ves en el mundo físico. Los cielos inferiores o internos son tan gozosos y luminosos, que la tierra en comparación parece un lugar muy oscuro. Esto no puede ser explicado, sino solo experimentado. Por eso se dice que el sendero de ECK es el sendero de la experiencia.

Los cielos inferiores no son estáticos. La evolución espiritual continúa en los planos inferiores. El cielo que la gente encontró hace 2000 años no es necesariamente el mismo que el que se encuentran los exploradores hoy. En el mundo físico, nuestra tecnología ha cambiado drásticamente en los últimos años, que es un reflejo de lo que está sucediendo en los planos internos.

Los cielos inferiores son temporales. Periódicamente se destruyen y vuelven a crearse. Cuando se destruyen, las almas vuelven al nivel absoluto. Según Paul Twitchell, las almas de esos cielos inferiores son enviadas a ese absoluto en un profundo estado de inconsciencia. Cuando se vuelven a crear los cielos inferiores, las almas son enviadas a los nuevos cielos inferiores.

✲ Cielos superiores.
Los cielos superiores son la verdadera casa del alma. El alma está exiliada en los mundos inferiores de tiempo, espacio y materia para aprender lecciones espirituales. El verdadero cielo empieza en el plano del alma, donde no hay dualidad, ni espacio ni tiempo. Es un cielo atemporal.

✲ Los cielos de las religiones.
Cada religión tiene su propio cielo, de acuerdo con su estado de conciencia. La mayoría de las religiones sitúan al cielo en el plano mental, el llamado “cuarto mundo”. El plano mental es el cielo de los cristianos, judíos, islamistas, budistas, hindúes y jainistas. El plano astral es el cielo de la Iglesia Pentecostal y la Iglesia Metodista.

Muchos cristianos creen que irán al cielo tras una vida de sufrimiento. Que la vida en la tierra es un valle de lágrimas. Quieren ir al cielo porque creen que allí finalmente serán felices.

San Pablo, en el Nuevo Testamento, habla de que conocía a un “hombre en Cristo” -podría ser el propio Pablo hablando en tercera persona- que había sido trasportado al tercer cielo, lo que implica que había un primer cielo y un segundo cielo. Pero el cristianismo ha perdido ese conocimiento. La cristiandad no habla del primer cielo ni del segundo cielo. El cristianismo habla de “cielo”, como si solo hubiera un cielo.

El primer cielo es el plano astral. El segundo cielo es el plano causal. El tercer cielo es el plano mental. Por encima del plano mental está el plano del alma, que es realmente el primero de los cielos superiores, los verdaderamente espirituales, pues los cielos inferiores son parcialmente materiales y parcialmente espirituales. En el plano del alma y superiores el alma existe simplemente como un cuerpo de luz, donde experimenta dicha pura.

Cada cielo es el correcto para la gente que aterriza allí, pues de otra manera no estarían allí.

En Eckankar, cuando se está establecido en el plano del alma, el cielo es cualquiera de los planos internos, por los que se puede viajar libremente. El plano del alma y superiores están más allá del conocimiento de las religiones ortodoxas. Están más allá de la eternidad.

✲ Cielo vs.Tierra.
A pesar de que la tierra evoluciona, el plan divino es que la tierra nunca llegue a ser un cielo. La gente puede trabajar dentro de la estructura política y social para mejorar las cosas, pero nunca se creará el cielo en la tierra.

✲ El cielo y ECK.
En ECK no nos esforzamos por alcanzar un cielo en donde tengamos vacaciones para toda la eternidad, disfrutando para siempre de la vida, sin desarrollo personal, sin progresión espiritual. Esta existencia sería inútil. Sería una forma de infierno no poder seguir avanzando más. Esta clase de paraíso sería difícil de soportar, sobre todo teniendo en cuenta que sería para toda la eternidad.

La ley espiritual establece que siempre avanzas o retrocedes. No es posible detenerse. Todo cambia, en un sentido o en el opuesto. El cielo en ECK es reconocer que siempre hay un paso más allá en nuestra búsqueda de la conciencia. No importa lo lejos que llegues, siempre se puede dar un paso más.

En Eckankar estamos tratando de alcanzar el cielo mientras estamos todavía en la tierra en cuerpo físico. La única manera de tener el cielo en la tierra es que nuestra conciencia resida en el plano del alma, donde no hay dualidad.

✲ El cielo astral de Mark Twain.
Mark Twain escribió una corta historia titulada "Captain Stormfield's Visit to Heaven", traducida al español como “La Visita al Cielo del Capitán Tormentas”. En esa obra, el autor norteamericano tocó la inmensidad de los cielos astrales, pero ignoraba la existencia de cielos superiores.


El cielo es un estado de conciencia

(Harold Klemp, The Dream Master, pp. 129-30)

"El Cielo no es tanto un lugar como un estado de conciencia. Es donde vas en el mundo de tus sueños. Vas al cielo, pero vas allí en un estado de conciencia. Sin embargo, llevas un cuerpo, ves otras personas, y participas en las actividades de allí. Así que objetivamente, es un lugar. Pero subjetivamente, de una manera espiritual, es un estado de conciencia. No importa lo que haya allí. Lo importante es lo que se aprende estando allí".


Encontrando el cielo en cualquier lugar

(A Modern Prophet Answers Your Key Questions About Life, Harold Klemp, pp. 173-4)

Tú, por supuesto, tienes la libertad para seguir la llamada del Alma a su destino.

Se me ocurre que el Alma en los mundos inferiores siempre está atada por todos lados. No importa a dónde vayamos o lo que hagamos, las cosas están creadas para que siempre choquemos contra una pared en alguna parte. A veces es nuestra propia pared, otras veces es la de otra persona. No importa qué, lo que importa no es el muro, sino lo que hacemos al respecto.

Después de haber pasado una pared, nos encontramos con otra. Ejercemos todo nuestro potencial creativo y también lo superamos. La experiencia nos deja siempre un poco más capaces espiritualmente que antes.

Límites, internos y externos, el Alma atada en los mundos inferiores, así que finalmente aprende a elevarse por encima de ellos. Al hacerlo, puede encontrar el cielo en el infierno; o en cualquier otro lugar.


Ganando el cielo todos los días

(Unlocking the Puzzle Box, Harold Klemp, pp. 71-2)

El cielo debe ser conquistado todos los días. No importa cuál sea tu iniciación, las vibraciones cambian cada vez que alcanzas un nuevo nivel de conciencia. Al principio no encajas del todo. Todas tus ideas, emociones y hábitos siguen ligados al nivel del que acabas de salir. Tienes que ajustarte de la misma manera que lo haría un antiguo residente de Hawaii que de repente es transferido a Minneapolis.

El choque cultural también ocurre en el crecimiento espiritual. Nos acostumbramos a un cierto estado de conciencia que es confortable, luego viene la siguiente iniciación y nos lleva a un lugar extraño y desconocido. Es como si el viento soplara repentinamente desde el noroeste con un factor de enfriamiento de menos cincuenta y cinco.

El siguiente paso es averiguar lo más rápido posible lo que hacen los nativos para sobrevivir. En la vida espiritual, también ayuda a observar lo que hacen aquellos en los niveles más altos de la iniciación para sobrevivir bajo condiciones de Luz y Sonido incrementadas. Otras formas de aprender son por ensayo y error o por intuición e inspiración, lo cual es mejor.