“Hemos vivido más de una vida. Hemos vivido miles de vidas” (Harold Klemp, The Dream Master, p. 136)
“Tú eres como un hámster que da vueltas y vueltas en una rueda. Esta rueda se llama la rueda de la reencarnación” (Harold Klemp, Eckankar, Una Antigua Sabiduría para Hoy, p. 51)
“Karma y reencarnación van juntos, son aspectos gemelos de la naturaleza espiritual” (Paul Twitchell, The Way of Eckankar, p. 74)
El alma y sus encarnaciones
El alma es una chispa individual eterna del ECK, el Espíritu de Dios. El alma no envejece, ni enferma ni muere. Cada alma es un ser divino que viene a la tierra con un propósito espiritual. Vida tras vida, el alma reencarna para crecer en amor y poder llegar a ser colaborador de Dios.
Hay personas que piensan que la muerte es el final de todo. Para ellas el miedo a la muerte es es el mayor de los miedos. Pero la muerte no es el final de la existencia. Es una pasarela, una transición desde el mundo físico a los mundos internos. Y cuando el alma reencarna realiza el camino inverso: de los mundos internos al mundo físico.
El alma evoluciona mediante encarnaciones sucesivas. Nunca es castigada. Simplemente debe obedecer la ley del karma y aprender de sus experiencias positivas y negativas. En general, el alma siempre avanza. Es raro que un individuo que haya alcanzado el estado humano de conciencia reencarne en animal; ocurre solo en contadas ocasiones.
La rueda de la vida -también llamada “la rueda de Awagawan” y “la rueda de los 84”- significa una ronda interminable de nacimientos y muertes. La gente da vueltas alrededor de la rueda cientos o miles de veces, y cada vuelta es una vida en un mundo. Cada mundo es un estado de conciencia. Los mundos han sido creados para que todos los seres los experimenten.
Un principio científico es la ley de conservación de la energía: la energía de un sistema aislado no se crea ni se destruye; solo se transforma. Análogamente, las almas, como chispas de ECK, no pueden ser creadas ni destruidas. Las almas son recicladas vida tras vida.
El alma es inmortal. Ha sido creada fuera de los mundos de la materia, energía, espacio y tiempo. El alma no tiene ni principio ni fin. En el alma no hay tiempo. El alma siempre vive en el presente.
Cada ser humano arrastra una historia de cientos o miles de vidas pasadas. El alma desciende muchas veces desde los mundos espirituales a la tierra, se encarna para experimentar y aprender. Durante el paso por cada vida, el alma crea karma (positivo o negativo), que es el resultado de sus acciones (buenas o malas).
La razón de que tengamos un cuerpo físico es por nuestra deuda kármica. A menos que nos liberemos del karma, iremos de cuerpo en cuerpo, en sucesivas reencarnaciones.
La reencarnación es uno de los principios básicos de la vida. El otro es la ley del karma, la ley de causa y efecto.
El karma y la reencarnación no afecta solo a las almas en forma humana. Los animales son almas que también están sujetas a las leyes del karma y la reencarnación.
Características
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Evolución.
El alma entra primero en el reino de los elementales, luego al reino mineral, después pasa al reino vegetal, luego al animal y finalmente al humano. En este estado humano, se hace consciente de sí mismo. Por eso se dice que “El hombre sabe que sabe, pero un animal solo sabe”.
“El alma entra en este universo desde los estados inferiores. Generalmente entra en los minerales de la tierra, donde morará durante una era. Luego se convertirá en flor, pez, habitante de los mares y las aguas de las tierras, una serpiente, una criatura del aire, las cosas de las copas de los árboles, un animal de cuatro patas, y tras muchas encarnaciones entra en el cuerpo de un hombre” (The Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, p. 62).
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Aprendizaje.
Al elegir cuerpos diferentes y entornos diferentes, el alma tiene diferentes experiencias de la vida. El alma aprende a ver la vida desde diferentes ángulos. Puede vivir como hombre o mujer, de raza blanca o negra, en una familia pobre o rica, etc.
Es un gran privilegio para el alma encarnar en el plano físico. Las lecciones que se aprenden en este plano no se consiguen en ningún otro lugar.
La vida no es fácil para casi nadie, incluso puede ser muy dura. Pero, a veces, una vida dura es la mejor manera de aprender las lecciones espirituales.
La experiencia nos enseña. Cuando aprendes una lección ya no vuelves a necesitar esa experiencia, y el karma asociado se termina. Esto no tiene nada que ver con el perdón o la absolución. Es crecimiento espiritual.
En la vida se aprenden muchas lecciones, aunque hay vidas en las que no se aprenden lecciones importantes. Es por eso que se necesitan más vidas para tener más experiencias.
La madurez y la sabiduría espiritual llega cuando nos damos cuenta de que somos los creadores de nuestra vida, cuando nos responsabilizamos de nuestras acciones y cuando aprendemos cómo actúa el ECK.
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Desigualdad.
Las personas llegan a este mundo al nacer con diferentes niveles de conciencia. Contrariamente a lo que dice la Declaración de Independencia Americana, las personas no han sido creadas iguales.
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Conocimientos.
Entre vida y vida, el alma no pierde los conocimientos adquiridos. El alma no olvida porque sigue conservando sus mundos internos.
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Personalidad.
La muerte del cuerpo físico no es la muerte de la personalidad. La personalidad sobrevive porque reside en los mundos internos. Por eso, a veces, cuando una persona muere, se aparece a sus familiares o amigos, o la ven en los sueños (normalmente más joven). Pero la personalidad se extingue al reencarnar.
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Vidas pasadas.
Cuando reencarnamos, la memoria consciente de las vidas pasadas se borra, es una tabla rasa. Sin embargo, permanece la memoria subconsciente de pasados eventos. Esa memoria subconsciente es lo que proporciona al alma una intuición sobre lo correcto y lo incorrecto.
Es frecuente que las personas, al reencarnar, contacten con personas que han conocido en vidas anteriores. Por ejemplo, tu suegra pudo haber sido tu hermana en el antiguo Egipto, y tu hijo puede ser un amigo tuyo de una vida anterior.
Pocos recuerdan las vidas pasadas. Recordarlas supone una ventaja, pues aportan mayor consciencia y perspectiva.
Cuando reencarnas, apenas recuerdas lo que has sido en el pasado, especialmente después de los 6 años. Los niños hasta la edad de 4 años generalmente recuerdan una, dos o tres vidas anteriores, pero los padres no les creen porque no creen en la reencarnación, especialmente si son cristianos.
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Sexo.
En la primera encarnación del alma, normalmente toma un cuerpo masculino. En la siguiente vida toma un cuerpo femenino. Durante sus millones de encarnaciones en los mundos físicos, el alma alterna entre cuerpos masculino y femenino, aprendiendo lecciones mientras acumula y libera karma.
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Reencarnación en los otros planos.
De la misma manera que desde el plano astral reencarnamos en el plano físico, podemos, por ejemplo, estar en el plano causal y reencarnar en el plano astral.
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Reencarnación desde el plano causal.
Hay almas que están en el plano causal esperando reencarnarse. En este plano hay una especie de tobogán o rampa descendente desde donde las almas (bajo la apariencia de humanos adultos) se “deslizan” para volver a la tierra en un nuevo cuerpo. A medida que van bajando va cambiando su forma hasta que se convierten en niños. Al final caen como bebés en este mundo llorando y preguntándose qué ha pasado. Aterrizan en un mundo oscuro, en contraste con la luz del plano causal. Los bebés guardan solo una pequeña memoria sobre sus vidas anteriores.
La reencarnación explica muchas cosas
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Aclara y racionaliza la filosofía.
Si viviéramos solo una vez, lo que nos ocurriese en la vida parecería arbitrario y fortuito.
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Talentos que tiene un niño y que no tienen los padres.
Esos talentos provienen de vidas anteriores.
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Las desigualdades al nacer.
Las personas no llegan a este mundo en pie de igualdad. Hay aparentes injusticias al nacer, como tener una deformidad, nacer en el seno de una familia pobre, tener retraso mental, etc. Es el destino elegido por el alma para su aprendizaje.
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Las desigualdades entre hermanos.
En una misma familia hay hermanos con diferentes cualidades. Hay niños que son superiores a otros desde su nacimiento. Hay niños con alto nivel intelectual, don de imaginación o sabiduría, y otros hermanos con menores cualidades.
Cada niño está en un nivel de conciencia, que es el resultado de las experiencias y enseñanzas recibidas en sus vidas anteriores.
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Genios y torpes.
Hay personas que nace como genios y otros que aprenden más lentamente. La razón es que hay almas que han aprendido durante vidas anteriores. Por ejemplo, músicos que han practicado durante muchas vidas antes y siguen manteniendo su interés por la música cuándo vuelven. Mozart podía tocar el piano a la edad de 4 años.
Salir de la rueda de las encarnaciones
La mayoría de la gente no tiene ni idea de cómo liberarse, cómo salir de la rueda de las reencarnaciones. Desconocen que existe la ley del karma. Se acobardan dentro de sus envolturas corporales, demasiado asustados para vivir y demasiado asustados para morir. Desean el cielo; la tierra es el infierno. Sin embargo, temen el paso al cielo, porque el camino de paso es la muerte. Una paradoja.
El objetivo de la vida es encontrar el amor y la libertad espiritual. Para ello, hay que salir de la rueda de las reencarnaciones elevando la conciencia mediante la conexión con la Luz y el Sonido de Dios. La liberación de la rueda de las encarnaciones es lo que se llama Moksha (liberación).
Para liberarse deben conocer al Mahanta, el Maestro Viviente de ECK. El Mahanta les muestra cómo hacer los ejercicios espirituales de ECK. Les ayuda a eliminar el karma que les mantienen en la rueda de Awagawan.
La rueda de los ochenta y cuatro
(El Shariyat-Ki-Sugmad, libro 1, pp. 21-2)
“A medida que Dios exhala, los mundos son manifestados. Estos mundos no son nuestro propio planeta Tierra, ni esos planetas y estrellas en el cielo, sino los mundos que no podemos ver que están escondidos en el cuerpo de una diminuta hormiga o de una abeja. Las estrellas de nuestro mundo celeste pueden estar contenidas en los ojos de una golondrina. También hay mundos alrededor del hombre que no responden a nuestros cinco sentidos, mundos que son grandes y pequeños, visibles e invisibles, y tan numerosos como los granos de arena de una playa.
“Estos mundos son niveles de conciencia. Han sido manifestados por el Señor Sugmad, y es el propósito divino que todos los seres pasen a través de estos mundos en algún momento u otro. Cada Alma pasará por los doce caminos o divisiones de la Rueda del Devenir. Esta es la Rueda de los Ochenta y Cuatro, que da la vuelta completa al círculo Zodiacal. Es aquí donde el Alma pasa 84 lacs en cada signo del Zodiaco (7 lacs por cada signo), donde cada lac equivale a 100.000 años. 84 lacs suman 8.400.000 años.
“Un alma errante, haciendo su camino de nacimiento en nacimiento, puede ser requerida para pasar su largo y cansado curso a través de todos estos signos del Zodíaco, siempre y cuando Su karma lo requiera. Pero hay un escape, y es reunirse con el Maestro Viviente de ECK y aceptarlo. El Maestro lo vinculará a la corriente de la Vida de ECK y no habrá más nacimientos para él. Él es libre ahora de la Rueda de los Ochenta y Cuatro”.
Suicidio
Las almas de los que cometen suicidio vagan perdidos durante un tiempo por el mundo astral. Y suelen revivir su acto de auto-daño una y otra vez, y tomando conciencia progresivamente de lo que han hecho. De este modo aprenden lo preciosa que es la vida.
Los que se suicidan interrumpen su experiencia espiritual en este mundo físico. Pero no se les castiga, sino que se les educa, porque la estructura espiritual está diseñada para educar, más que para castigar.
Finalmente, la rueda del karma gira y vuelven a nacer. Entonces todos las pruebas que tenía que afrontar y las lecciones que tenía que aprender en la vida anterior vuelverán de nuevo, y su vida será aún más dura.
El suicidio no es el camino porque es imposible abandonar los mundos de Dios. El suicidio no es la respuesta, sino otro problema añadido.
Para el cristianismo, el suicidio es una tragedia porque su sistema de creencias solo admite una sola existencia física en toda la eternidad, y suicidarse implica sufrir condenación eterna.
En Eckankar la vida humana se contempla con una mayor perspectiva. Cada vida humana es un precioso regalo de Dios y hay que respetarla. Cuando alguien se suicida se debe a la ignorancia de las leyes espirituales o a la desobediencia voluntaria de ellas.
La creencia en la reencarnación
La reencarnación es una creencia compartida por millones de personas de todo el mundo. La mayoría de los hindúes y budistas creen en la reencarnación.
En el mundo hay más gente que cree en la reencarnación que la que no. Esto supone un desafío para la sociedad cristiana, que cree en solo una vida en la tierra y el resto de la eternidad fuera de ella.
La reencarnación está más allá del alcance de la tradición cristiana, aunque gracias a los medios de difusión, la reencarnación es muy popular hoy en día. Sin embargo, un cristiano que esté a favor de la idea de la reencarnación se encuentra fuera de las doctrinas de su iglesia. El cristianismo tiene una visión espiritualmente errónea de la existencia humana: a saber, que cada persona vive una sola vida en la tierra. Es una desafortunada limitación en su teología. Solo existe la resurrección, es decir, la vuelta a la vida en el mismo cuerpo físico.
Muchas personas no conocen el hecho del renacimiento del alma en una sucesión de vidas en la tierra. Y de las personas conocen este hecho, pocas aprenden a recordar memorias de vidas pasadas para que las lecciones de antaño puedan ser recuperadas para aprovecharlas hoy.
La verdad de la reencarnación
(Our Spiritual Wake-Up Calls, Harold Klemp, cap. 2)
Los niños de dos, tres y cuatro años, justo a la edad en que comienzan a hablar, a menudo recuerdan muy claramente sus vidas pasadas. Si tienes curiosidad por conocer sus recuerdos -sin entrometerte demasiado- puedes preguntarles: ¿Qué hacías cuando eras mayor? Es una buena pregunta porque abre ventanas, no para el niño sino para los padres. Los padres a menudo no se dan cuenta y entienden el hecho de la reencarnación, el hecho de que la gente regresa una y otra vez.
En una sociedad cristiana es una cosa de una sola vida, de una sola vez. Vives tu vida para bien o para mal, y luego te vas. Eso es todo. Una vez en el escenario de la tierra, y luego no reapareces nunca más.
Pero muchas personas de otras religiones aparte de Eckankar entienden y aceptan el principio de la reencarnación. Es un principio del amor divino en acción. Permite que la gente, tú y yo, tengamos la oportunidad de desarrollar la cualidad del amor divino. Hacemos esto a través de las dificultades e incertidumbres, así como las alegrías y la satisfacción de vivir. Desarrollamos la cualidad del amor divino. Nos convertimos en seres más divinos.
¿Estás buscando una señal de Dios?
Adenda
La rueda de los 84
Según los Vedas, el alma en su ir y volver a los mundos inferiores, debe experimentar o pasar por 12 grandes divisiones o senderos. En cada división debe permanecer 7 lacs. Un lac equivale a 100.000 años, una sección del tiempo en el universo físico. Por lo tanto, el alma debe experimentar 84 lacs u 8.400.000 años, de ahí el nombre de “la rueda de los 84”.
En cada año, el alma puede habitar cualquiera de las 8.400.000 especies de cuerpos materiales. Las formas físicas varían en complejidad, empezando por los primitivos microbios y amebas, continuando con los habitantes acuáticos, plantas, insectos, reptiles, pájaros y animales, y culminando en los seres humanos.
Como consecuencia de desear disfrutar de la materia, el alma viaja a través de estos diferentes cuerpos en un viaje sin fin de nacimientos y muertes. La acción de la mente es la fuerza primaria que impulsa a la entidad viviente a transmigrar de un cuerpo a otro.
Según los Vedas, un alma en una forma inferior a la humana evoluciona a la especie inmediata superior hasta llegar a la forma humana. Pero debido a que el ser humano posee libertad de elegir entre materia y espíritu, existe la posibilidad de que el alma descienda de nuevo a las especies inferiores. Así que el alma en el cuerpo de un animal puede haber habitado alguna vez en una forma humana y viceversa. Pero el alma normalmente progresa. El retroceso del alma hacia formas más bajas ocurre solo ocasionalmente.
Aunque un alma ocupe sucesivamente una planta, un animal o un cuerpo humano, su naturaleza intrínseca es la misma porque el alma es energía espiritual pura y no puede ser alterada de ninguna forma por la materia. El alma es inmutable. Son los cuerpos que la cubren, con su particular combinación de mente y sentidos, lo que restringe o libera la energía consciente del alma.